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Lautaro II (el niño- adolecente).

jalvarez_delgado

Poeta veterano en el portal
El bio-bio te llevaría al paraíso de las gaviotas y el albatros.
Eran muchas leguas que recorrer por el lecho del gran rio.
Preparo su equipaje que lo acompañaría en esta gran aventura de niño adolecente: piñones cocidos, su menú favorito, su inseparable manta tejida por las manos maternales; del agua no se preocupaba, el gran rio, su guía, lo alimentaria.
El viaje en el silencio de la estepa se tornaba en melodías fascinantes; y en ella Lautaro avanzaba suspendido en la bruma, danzando, saltando los charcos y los espinos, saludando a la loica, al zorzal, al halcón, el búho apenas movió la cabeza al veloz paso del muchacho. Avanzaba escalando milenarias araucarias para avizorar su destino.
Solo por los senderos florecidos, solo con el silencio del bosque observando al padre sol, dejando atrás el légamo y los pantanos llenos de juncos; sueñas con el horizonte que se quema al atardecer.
Al llegar a tu destino y sentir el viento fresco y salado del pacifico supisteis que la Libertad bien vale una sagrada muerte.


Poema II del poemario Lautaro.
 
El bio-bio te llevaría al paraíso de las gaviotas y el albatros.
Eran muchas leguas que recorrer por el lecho del gran rio.
Preparo su equipaje que lo acompañaría en esta gran aventura de niño adolecente: piñones cocidos, su menú favorito, su inseparable manta tejida por las manos maternales; del agua no se preocupaba, el gran rio, su guía, lo alimentaria.
El viaje en el silencio de la estepa se tornaba en melodías fascinantes; y en ella Lautaro avanzaba suspendido en la bruma, danzando, saltando los charcos y los espinos, saludando a la loica, al zorzal, al halcón, el búho apenas movió la cabeza al veloz paso del muchacho. Avanzaba escalando milenarias araucarias para avizorar su destino.
Solo por los senderos florecidos, solo con el silencio del bosque observando al padre sol, dejando atrás el légamo y los pantanos llenos de juncos; sueñas con el horizonte que se quema al atardecer.
Al llegar a tu destino y sentir el viento fresco y salado del pacifico supisteis que la Libertad bien vale una sagrada muerte.


Poema II del poemario Lautaro.
Qué hermosura de poema, todo un recorrido por ese riquísimo paisaje, lleno de imágenes fascinantes que se impregnan en la retina del lector, una naturaleza pura, realmente me encantó y me voy contenta después de haber recorrido con mis ojos y pensamientos la grandeza y magnificiencia de tus letras. Felicitaciones poeta. Un gran abrazo fraterno.
 
El bio-bio te llevaría al paraíso de las gaviotas y el albatros.
Eran muchas leguas que recorrer por el lecho del gran rio.
Preparo su equipaje que lo acompañaría en esta gran aventura de niño adolecente: piñones cocidos, su menú favorito, su inseparable manta tejida por las manos maternales; del agua no se preocupaba, el gran rio, su guía, lo alimentaria.
El viaje en el silencio de la estepa se tornaba en melodías fascinantes; y en ella Lautaro avanzaba suspendido en la bruma, danzando, saltando los charcos y los espinos, saludando a la loica, al zorzal, al halcón, el búho apenas movió la cabeza al veloz paso del muchacho. Avanzaba escalando milenarias araucarias para avizorar su destino.
Solo por los senderos florecidos, solo con el silencio del bosque observando al padre sol, dejando atrás el légamo y los pantanos llenos de juncos; sueñas con el horizonte que se quema al atardecer.
Al llegar a tu destino y sentir el viento fresco y salado del pacifico supisteis que la Libertad bien vale una sagrada muerte.


Poema II del poemario Lautaro.
Muy bello, me ha gustado mucho, tus versos caminan hacia la libertad que prometen tus paisajes y las huellas que los preceden. Un abrazo amigo jalvarez. Paco.
 
El bio-bio te llevaría al paraíso de las gaviotas y el albatros.
Eran muchas leguas que recorrer por el lecho del gran rio.
Preparo su equipaje que lo acompañaría en esta gran aventura de niño adolecente: piñones cocidos, su menú favorito, su inseparable manta tejida por las manos maternales; del agua no se preocupaba, el gran rio, su guía, lo alimentaria.
El viaje en el silencio de la estepa se tornaba en melodías fascinantes; y en ella Lautaro avanzaba suspendido en la bruma, danzando, saltando los charcos y los espinos, saludando a la loica, al zorzal, al halcón, el búho apenas movió la cabeza al veloz paso del muchacho. Avanzaba escalando milenarias araucarias para avizorar su destino.
Solo por los senderos florecidos, solo con el silencio del bosque observando al padre sol, dejando atrás el légamo y los pantanos llenos de juncos; sueñas con el horizonte que se quema al atardecer.
Al llegar a tu destino y sentir el viento fresco y salado del pacifico supisteis que la Libertad bien vale una sagrada muerte.


Poema II del poemario Lautaro.

Es muy, muy bello, pero lo veo como prosa, por estar estructurado mayormente en líneas largas. Se lee como un relato del corazón.
Me agradan mucho las descripciones y los sentimientos expuestos en ellas.
Estoy entrando menos a la casa, pero es grato hallar tus obras.
Que tengas muy felices días, un abrazo desde mi sur.
 
El bio-bio te llevaría al paraíso de las gaviotas y el albatros.
Eran muchas leguas que recorrer por el lecho del gran rio.
Preparo su equipaje que lo acompañaría en esta gran aventura de niño adolecente: piñones cocidos, su menú favorito, su inseparable manta tejida por las manos maternales; del agua no se preocupaba, el gran rio, su guía, lo alimentaria.
El viaje en el silencio de la estepa se tornaba en melodías fascinantes; y en ella Lautaro avanzaba suspendido en la bruma, danzando, saltando los charcos y los espinos, saludando a la loica, al zorzal, al halcón, el búho apenas movió la cabeza al veloz paso del muchacho. Avanzaba escalando milenarias araucarias para avizorar su destino.
Solo por los senderos florecidos, solo con el silencio del bosque observando al padre sol, dejando atrás el légamo y los pantanos llenos de juncos; sueñas con el horizonte que se quema al atardecer.
Al llegar a tu destino y sentir el viento fresco y salado del pacifico supisteis que la Libertad bien vale una sagrada muerte.


Poema II del poemario Lautaro.
Que excelente manera de darle vida, me es grato leerte poeta, saludos
 
El bio-bio te llevaría al paraíso de las gaviotas y el albatros.
Eran muchas leguas que recorrer por el lecho del gran rio.
Preparo su equipaje que lo acompañaría en esta gran aventura de niño adolecente: piñones cocidos, su menú favorito, su inseparable manta tejida por las manos maternales; del agua no se preocupaba, el gran rio, su guía, lo alimentaria.
El viaje en el silencio de la estepa se tornaba en melodías fascinantes; y en ella Lautaro avanzaba suspendido en la bruma, danzando, saltando los charcos y los espinos, saludando a la loica, al zorzal, al halcón, el búho apenas movió la cabeza al veloz paso del muchacho. Avanzaba escalando milenarias araucarias para avizorar su destino.
Solo por los senderos florecidos, solo con el silencio del bosque observando al padre sol, dejando atrás el légamo y los pantanos llenos de juncos; sueñas con el horizonte que se quema al atardecer.
Al llegar a tu destino y sentir el viento fresco y salado del pacifico supisteis que la Libertad bien vale una sagrada muerte.


Poema II del poemario Lautaro.


Cuando dices "Preparo su equipaje" no pusiste el acento en PREPARÓ....cuando dijiste "gran rio" ....No pusiste el acento en RÍO....Por lo demás es bonita tu prosa. Un saludo.
 

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