Lautaro XX.

jalvarez_delgado

Poeta veterano en el portal
Aquella noche enigmática
don Pedro paseaba bajo las estrellas
sin saber que esta seria su última noche en las selvas australes de Arauco, en aquella tierra a la que se aferraba ese atrevido pueblo,
en ese suelo en el que años atrás
secuestro a un niño mapuche,
su ultima noche en la tierra que vio sus "hazañas" y conquistas.

Don pedro buscaba en el cielo del sur del mundo signos y designios
para preparar el próximo y decisivo combate,
se enfrentaría cara a cara a su sirviente,
al indio que comenzaba a ser leyenda.

La noche era tensa larga y se vio arengando a sus soldados,
repasando los últimos detalles de su estrategia,
el rumor de la noche le sentía desconfiado,
a sobresaltos observaba las columnas de mapuches.
Los bosques rugiendo como aliados naturales de Lautaro le obsesionaban,
parecía que allí se escondía la muerte.
La noche le hacia pensar y temía, como siempre antes de comenzar cada batalla temía,
pero ahora este temor se acompañaba de un sudor frio,
y observó como de pronto fueron atacados y golpeados,
logro distinguir al sirviente como botaba españoles de un solo mazazo
y con que agilidad saltaba sobre la montura del español y provocaba otra baja,
le costaba reaccionar y solo veía españoles muertos,
era una pesadilla se preguntaba, una horrenda pesadilla lo perseguia,
y cuando el combate ya se definía y quiso reaccionar
se encontró sin cabaza de tanto pensar
y no ver el golpe mortal.

Lautaro para su pueblo ya es inmortal.
 
Última edición:
Aquella noche enigmática
don Pedro paseaba bajo las estrellas
sin saber que esta seria su última noche en las selvas australes de Arauco, en aquella tierra a la que se aferraba ese atrevido pueblo,
en ese suelo en el que años atrás
secuestro a un niño mapuche,
su ultima noche en la tierra que vio sus "hazañas" y conquistas.

Don pedro buscaba en el cielo del sur del mundo signos y designios
para preparar el próximo y decisivo combate,
se enfrentaría cara a cara a su sirviente,
al indio que comenzaba a ser leyenda.

La noche era tensa larga y se vio arengando a sus soldados,
repasando los últimos detalles de su estrategia,
el rumor de la noche le sentía desconfiado,
a sobresaltos observaba las columnas de mapuches.
Los bosques rugiendo como aliados naturales de Lautaro le obsesionaban,
parecía que allí se escondía la muerte.
La noche le hacia pensar y temía, como siempre antes de comenzar cada batalla temía,
pero ahora este temor se acompañaba de un sudor frio,
y observó como de pronto fueron atacados y golpeados,
logro distinguir al sirviente como botaba españoles de un solo mazazo
y con que agilidad saltaba sobre la montura del español y provocaba otra baja,
le costaba reaccionar y solo veía españoles muertos,
era una pesadilla se preguntaba, una horrenda pesadilla lo perseguia,
y cuando el combate ya se definía y quiso reaccionar
se encontró sin cabaza de tanto pensar
y no ver el golpe mortal.

Lautaro para su pueblo ya es inmortal.
Esas historias de guerra peleadas con coraje y personajes que dejan huellas de heroísmo siempre son muy interesantes...y la narrativa te quedo excelente..gusto leer tu obraJAlvares D...saludos cordiales.
 
Aquella noche enigmática
don Pedro paseaba bajo las estrellas
sin saber que esta seria su última noche en las selvas australes de Arauco, en aquella tierra a la que se aferraba ese atrevido pueblo,
en ese suelo en el que años atrás
secuestro a un niño mapuche,
su ultima noche en la tierra que vio sus "hazañas" y conquistas.

Don pedro buscaba en el cielo del sur del mundo signos y designios
para preparar el próximo y decisivo combate,
se enfrentaría cara a cara a su sirviente,
al indio que comenzaba a ser leyenda.

La noche era tensa larga y se vio arengando a sus soldados,
repasando los últimos detalles de su estrategia,
el rumor de la noche le sentía desconfiado,
a sobresaltos observaba las columnas de mapuches.
Los bosques rugiendo como aliados naturales de Lautaro le obsesionaban,
parecía que allí se escondía la muerte.
La noche le hacia pensar y temía, como siempre antes de comenzar cada batalla temía,
pero ahora este temor se acompañaba de un sudor frio,
y observó como de pronto fueron atacados y golpeados,
logro distinguir al sirviente como botaba españoles de un solo mazazo
y con que agilidad saltaba sobre la montura del español y provocaba otra baja,
le costaba reaccionar y solo veía españoles muertos,
era una pesadilla se preguntaba, una horrenda pesadilla lo perseguia,
y cuando el combate ya se definía y quiso reaccionar
se encontró sin cabaza de tanto pensar
y no ver el golpe mortal.

Lautaro para su pueblo ya es inmortal.
Muy, muy interesante
 
Aquella noche enigmática
don Pedro paseaba bajo las estrellas
sin saber que esta seria su última noche en las selvas australes de Arauco, en aquella tierra a la que se aferraba ese atrevido pueblo,
en ese suelo en el que años atrás
secuestro a un niño mapuche,
su ultima noche en la tierra que vio sus "hazañas" y conquistas.

Don pedro buscaba en el cielo del sur del mundo signos y designios
para preparar el próximo y decisivo combate,
se enfrentaría cara a cara a su sirviente,
al indio que comenzaba a ser leyenda.

La noche era tensa larga y se vio arengando a sus soldados,
repasando los últimos detalles de su estrategia,
el rumor de la noche le sentía desconfiado,
a sobresaltos observaba las columnas de mapuches.
Los bosques rugiendo como aliados naturales de Lautaro le obsesionaban,
parecía que allí se escondía la muerte.
La noche le hacia pensar y temía, como siempre antes de comenzar cada batalla temía,
pero ahora este temor se acompañaba de un sudor frio,
y observó como de pronto fueron atacados y golpeados,
logro distinguir al sirviente como botaba españoles de un solo mazazo
y con que agilidad saltaba sobre la montura del español y provocaba otra baja,
le costaba reaccionar y solo veía españoles muertos,
era una pesadilla se preguntaba, una horrenda pesadilla lo perseguia,
y cuando el combate ya se definía y quiso reaccionar
se encontró sin cabaza de tanto pensar
y no ver el golpe mortal.

Lautaro para su pueblo ya es inmortal.
Ayyy amigo Jalvarez, no hay héroes vivos, han muerto en la lucha por la justicia y por un mundo mejor, hay que mantenerles vivos en el recuerdo y continuar la lucha que ellos emprendieron. Encantada de leerte mi querido Jalvarez, muchos besos para ti llenos de cariño y de admiración....muááááckssss....
 
Aquella noche enigmática
don Pedro paseaba bajo las estrellas
sin saber que esta seria su última noche en las selvas australes de Arauco, en aquella tierra a la que se aferraba ese atrevido pueblo,
en ese suelo en el que años atrás
secuestro a un niño mapuche,
su ultima noche en la tierra que vio sus "hazañas" y conquistas.

Don pedro buscaba en el cielo del sur del mundo signos y designios
para preparar el próximo y decisivo combate,
se enfrentaría cara a cara a su sirviente,
al indio que comenzaba a ser leyenda.

La noche era tensa larga y se vio arengando a sus soldados,
repasando los últimos detalles de su estrategia,
el rumor de la noche le sentía desconfiado,
a sobresaltos observaba las columnas de mapuches.
Los bosques rugiendo como aliados naturales de Lautaro le obsesionaban,
parecía que allí se escondía la muerte.
La noche le hacia pensar y temía, como siempre antes de comenzar cada batalla temía,
pero ahora este temor se acompañaba de un sudor frio,
y observó como de pronto fueron atacados y golpeados,
logro distinguir al sirviente como botaba españoles de un solo mazazo
y con que agilidad saltaba sobre la montura del español y provocaba otra baja,
le costaba reaccionar y solo veía españoles muertos,
era una pesadilla se preguntaba, una horrenda pesadilla lo perseguia,
y cuando el combate ya se definía y quiso reaccionar
se encontró sin cabaza de tanto pensar
y no ver el golpe mortal.

Lautaro para su pueblo ya es inmortal.
Un magnífico poema sobre ese guerrero pueblo que tanto sufrió con Lautaro a la cabeza. Grato leerte una vez más estimado poeta y amigo, un fraternal abrazo y tengas un buen día
 
Aquella noche enigmática
don Pedro paseaba bajo las estrellas
sin saber que esta seria su última noche en las selvas australes de Arauco, en aquella tierra a la que se aferraba ese atrevido pueblo,
en ese suelo en el que años atrás
secuestro a un niño mapuche,
su ultima noche en la tierra que vio sus "hazañas" y conquistas.

Don pedro buscaba en el cielo del sur del mundo signos y designios
para preparar el próximo y decisivo combate,
se enfrentaría cara a cara a su sirviente,
al indio que comenzaba a ser leyenda.

La noche era tensa larga y se vio arengando a sus soldados,
repasando los últimos detalles de su estrategia,
el rumor de la noche le sentía desconfiado,
a sobresaltos observaba las columnas de mapuches.
Los bosques rugiendo como aliados naturales de Lautaro le obsesionaban,
parecía que allí se escondía la muerte.
La noche le hacia pensar y temía, como siempre antes de comenzar cada batalla temía,
pero ahora este temor se acompañaba de un sudor frio,
y observó como de pronto fueron atacados y golpeados,
logro distinguir al sirviente como botaba españoles de un solo mazazo
y con que agilidad saltaba sobre la montura del español y provocaba otra baja,
le costaba reaccionar y solo veía españoles muertos,
era una pesadilla se preguntaba, una horrenda pesadilla lo perseguia,
y cuando el combate ya se definía y quiso reaccionar
se encontró sin cabaza de tanto pensar
y no ver el golpe mortal.

Lautaro para su pueblo ya es inmortal.
Muy original historia nos dejas


Grato leerte
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba