El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Con la cesta de ropa a cuestas,
contra el muslo o sobre la cabeza
vas bajando hacia la orilla.
Buscas del torrente
un remanso tranquilo donde se refleje el cielo,
para hundir tus manos de nube
que se van tiñendo azules,
con el agua del deshielo.
Cada retorcida, es un paso más a la blancura.
Y un dolor,
y un respeto,
mujer,
que este mundo aún te debe.
contra el muslo o sobre la cabeza
vas bajando hacia la orilla.
Buscas del torrente
un remanso tranquilo donde se refleje el cielo,
para hundir tus manos de nube
que se van tiñendo azules,
con el agua del deshielo.
Cada retorcida, es un paso más a la blancura.
Y un dolor,
y un respeto,
mujer,
que este mundo aún te debe.