Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un año agita sus banderas multicolores
desde lo más alto de la torre de la iglesia
donde las campanas vuelan arrancando al viento
primeros balbuceos de la dicha.
Un año de lluvias y sequías
de nevadas que cubrieron noches
con sueños de blancura inquebrantable.
Un año que fue ante todo risa;
lagrimeo constante de hojas verdes
que probaron el calor del oro líquido
que corría incesante bajo ellas.
Vida abrazando vida desde un abril a otro.
Un año de corrientes
que salpicaron con sus dedos las orillas
donde pieles se extendían
como sábanas lavadas
dispuestas a roces y caricias.
Un año ligero de plumas en busca de su fuente
que abrazaron un vuelo de cascada
a 8000km sin miedos
a la nube que traía la tormenta.
Ya fueron demasiados truenos
los que partieron en dos nuestras palabras
que volvieron a nacer como ave fénix
de cenizas y gargantas que ahora gritan:
“no seré más esa piedra imperturbable
que no conoce arena con el tiempo;
quiero que el viento y el agua abran mis carnes;
quiero ser la playa en donde dejes huella
con tu pie desnudo,
con tu mano abierta.
desde lo más alto de la torre de la iglesia
donde las campanas vuelan arrancando al viento
primeros balbuceos de la dicha.
Un año de lluvias y sequías
de nevadas que cubrieron noches
con sueños de blancura inquebrantable.
Un año que fue ante todo risa;
lagrimeo constante de hojas verdes
que probaron el calor del oro líquido
que corría incesante bajo ellas.
Vida abrazando vida desde un abril a otro.
Un año de corrientes
que salpicaron con sus dedos las orillas
donde pieles se extendían
como sábanas lavadas
dispuestas a roces y caricias.
Un año ligero de plumas en busca de su fuente
que abrazaron un vuelo de cascada
a 8000km sin miedos
a la nube que traía la tormenta.
Ya fueron demasiados truenos
los que partieron en dos nuestras palabras
que volvieron a nacer como ave fénix
de cenizas y gargantas que ahora gritan:
“no seré más esa piedra imperturbable
que no conoce arena con el tiempo;
quiero que el viento y el agua abran mis carnes;
quiero ser la playa en donde dejes huella
con tu pie desnudo,
con tu mano abierta.