laprincesadelasletras
Poeta recién llegado
Enredé mis tobillos en el pentagrama de tu boca,
Queriendo contener la quietud de mis horas,
que pretendía aterir a tu ser en mis palabras,
y a ellas en los poros de mi alma blanca.
Me convertí en corchea de tu risa
Y de desenredarme de ti, perdí la prisa,
perdí todo acceso a la razón,
razón del peso de mi valdío corazón...
corazón exangue resucitado por vos.
Aboné en tus nubes esponjosas mi rocío,
para empaparme de ti y de tu amor solícito;
para vestirme de neblina por cuenta de tu hálito,
y sea yo paraje insondable de tu beso peregrino.
Mi vida, por tí los sentidos desmandados...
al borde del abismo de tu olvido, deseo agotado,
muerto, desdibujado en la paz de mi ser y tu ser,
que ya no es llamado nuestro, empacó y se fue.
Queriendo contener la quietud de mis horas,
que pretendía aterir a tu ser en mis palabras,
y a ellas en los poros de mi alma blanca.
Me convertí en corchea de tu risa
Y de desenredarme de ti, perdí la prisa,
perdí todo acceso a la razón,
razón del peso de mi valdío corazón...
corazón exangue resucitado por vos.
Aboné en tus nubes esponjosas mi rocío,
para empaparme de ti y de tu amor solícito;
para vestirme de neblina por cuenta de tu hálito,
y sea yo paraje insondable de tu beso peregrino.
Mi vida, por tí los sentidos desmandados...
al borde del abismo de tu olvido, deseo agotado,
muerto, desdibujado en la paz de mi ser y tu ser,
que ya no es llamado nuestro, empacó y se fue.