Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Cuando los lazos se desatan
y apretaban como un nudo,
libertades nos delatan
las holguras de un mal mudo.
Si no hablas, no me quieres
porque temes mi cariño,
háblame por dios, quereres,
ya verás como yo tuyo
te hablaré de los poderes
cuando se ama sin orgullo.
No me mires de reojo
ni te quedes como momia,
que pretendo ser tu esposo
o buscarme otra novia.
Y al llegar hasta el altar,
cuando digas un si quiero,
ten en cuenta lo que es dar
que por ti no quiero duelos.
Tal vez puedas regalar
un poquito de tu estima,
esas sombras de pasar
las mil noches con tu rima.
Pasaste tan campante,
que quitándome el sombrero
yo te dije por galante:
en el huerto que te espero
hay manzanas exultantes
y mañanas terciopelo
Cuando los lazos se desatan
y apretaban como un nudo,
libertades nos delatan
las holguras de un mal mudo.
Si no hablas, no me quieres
porque temes mi cariño,
háblame por dios, quereres,
ya verás como yo tuyo
te hablaré de los poderes
cuando se ama sin orgullo.
No me mires de reojo
ni te quedes como momia,
que pretendo ser tu esposo
o buscarme otra novia.
Y al llegar hasta el altar,
cuando digas un si quiero,
ten en cuenta lo que es dar
que por ti no quiero duelos.
Tal vez puedas regalar
un poquito de tu estima,
esas sombras de pasar
las mil noches con tu rima.
Pasaste tan campante,
que quitándome el sombrero
yo te dije por galante:
“en el huerto que te espero
hay manzanas exultantes
y mañanas terciopelo”