Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desenvaino hilos de cobre,
que emergen desde mi tierra cobriza,
cruzando ventiscas y suburbios,
hasta aparcarme frente a la mar,
en donde has de encontrar mi huella,
ovillada en una minuciosa madeja.
Mi cuerda se ató con labios,
que susurraron enlaces eternos,
cuyo manual quedó bajo tu almohada,
para cuando presientas que se oprimen tus oídos.
Tu cintura quedó cercada por mi soga
enredando tu talle con leves roces,
moldeando de greda el aliento
que desde esta boca estremeció tu arrojo.
Anudé con fibras de mi alma,
que propiciaron perfumes urdidos,
con fragancias de merlines,
para que el hechizo
no se someta con garfios mundanos.
Armo con retazos de mi piel,
el abrigo que ostento desde mi cuerpo,
hasta cubrir tus heridas encarnadas,
que obstinadas cicatrizaban cansadas.
Lazos se quedan adheridos,
desde mi vientre hasta tu ombligo
en donde ansiaba quedarme dormido,
junto a la savia de éste mi vino,
que había permanecido escondido,
hasta cuando le descorcharas sabroso
y te liaras con chorros de éste mi néctar voluptuoso
que emergen desde mi tierra cobriza,
cruzando ventiscas y suburbios,
hasta aparcarme frente a la mar,
en donde has de encontrar mi huella,
ovillada en una minuciosa madeja.
Mi cuerda se ató con labios,
que susurraron enlaces eternos,
cuyo manual quedó bajo tu almohada,
para cuando presientas que se oprimen tus oídos.
Tu cintura quedó cercada por mi soga
enredando tu talle con leves roces,
moldeando de greda el aliento
que desde esta boca estremeció tu arrojo.
Anudé con fibras de mi alma,
que propiciaron perfumes urdidos,
con fragancias de merlines,
para que el hechizo
no se someta con garfios mundanos.
Armo con retazos de mi piel,
el abrigo que ostento desde mi cuerpo,
hasta cubrir tus heridas encarnadas,
que obstinadas cicatrizaban cansadas.
Lazos se quedan adheridos,
desde mi vientre hasta tu ombligo
en donde ansiaba quedarme dormido,
junto a la savia de éste mi vino,
que había permanecido escondido,
hasta cuando le descorcharas sabroso
y te liaras con chorros de éste mi néctar voluptuoso
:: que yo si que no lo olvido.... abrazos de nuevo. La princesa.