Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Me pidió audiencia un señor muy fino,
quería proponerme negocios
me propuso hacernos socios
pero no me decía de qué el muy ladino.
Tanto insistió
que al fin le dí una cita,
venía muy presuroso
¡No me daba buena espina!
Quería invertir, me dijo
en un negocio para los dos sustancioso,
yo le vendía mi Alma
que él era el mismo diablo.
Mi carcajada explotó
y él con cara de asombro,
se puso colorado, rojo
de la rabieta que le enmudeció.
Él me ofrecía oro
belleza, juventud y éxito...
Yo le ofrecí que sintiera amor,
si la suya me vendiera...
Mi Alma no esta en venta
además no le interesa... Le dije yo,
marchó con la suya a cuestas
y yo, me quedé con Dios.
Rosario de Cuenca Esteban
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