El Poeta del Asfalto
Poeta adicto al portal
Le explico una sóla vez subdito.
Mientras precalienta como un jugador que está por entrar al partido.
Esto es por tiempo,
ante todo,
no use la lógica,
eso es perderlo.
Olvídese de todo lo previo
Usted no sabe nada,
Usted es un número.
Un pichón de "chorlito".
Tómese esto con la seriedad de una final.
Con todos sus papeles en mano,
se presenta a las cuatro treinta de la mañana
a que le den turno.
No se olvide la partida de nacimiento,
porque usted, bien podría no haber nacido.
Y este respetable gobierno, no quiere quedar pegado con:
marcianos, apariciones, contrabandistas de armas,
y otras cosas raras...
Más de lo que ya ha quedado.
Traiga un mazo de naipes,
El ula ula,
el disfraz de bailarina flamenca, u otras gracias que ejecute.
Si su bisabuela vive tráigala de testigo.
Además de una docena de medialunas,
por las dudas...
Ah,
no olvide el teléfono de un abogado que no cobre caro,
el pijama debajo de a ropa,
y el cepillo de dientes por si el tramite se complica y termina en tribunales.
Tráigalo, hágame caso,
aunque sea para pagar una simple boleta que no llegó.
En este país, uno nunca sabe...
Pase la puerta giratoria saltando en una pata.
Enfile para el mostrador corriendo como un poseso.
Llegue.
Salude:
Buenos días su señoría,
mantan tiru liru la.
Esa es la contraseña de que usted ya está totalmente
adoctrinado por los nuestros.
La cual le permitirá ser atendido con total indiferencia antes que el resto de los antropoides.
Que, lo miraran torcido con ojos de huevo duro,
pero no llegarán a la queja.
Largue todos los papeles, y sus respectivos duplicados.
Levántese la manga izquierda y muestre que tiene todas las vacunas.
Deje, sin movimientos bruscos, sobre el mostrador las medialunas
al empleado destinado exclusivamente a tal efecto.
Lo reconocerá por la espesura y la cara de aburrido.
Déjelas con movimiento decidido.
Con cuidado que no le sellen, también, las manos.
De tres "saltos rana".
Gire sobre sus talones ciento ochenta grados.
(Se recomienda traer calzado deportivo,
y desayunar liviano),
o, si le da el cuero,
de la vuelta carnero.
Eso le hará ganar varios lugares en la fila.
Vaya a la ventanilla que no tiene ninguna indicación de nada.
Es ahí.
No tiene sentido apresurarse aunque no haya nadie.
Espere a que lo llamen o lo reprenderán como a un pibe.
Ahora acérquese con todos sus pudores,
la empleada lo mirará sobradora.
Es normal, no se ponga nervioso/a.
Nada personal.
Pague con una sonrisa,
y el cambio justo,
que no hay vuelto.
El trámite estará listo,
Cuando ya no lo necesite,
en esta misma dependencia.
Ya puede retirarse siervo.
Derecho y con la vista al frente
¡Un!,
¡Dos!.
¡Un!,
¡Dos!.
¡Por Dios y la plata!,
Eh digo...
¡La Patria!
¡Eh!
¡Amigo!
¡No se olvide a la Nonna!
El Poeta del Asfalto (2003)
(Dedicado a la "Burrocracia" Argentina)
Nonna: abuela
Mientras precalienta como un jugador que está por entrar al partido.
Esto es por tiempo,
ante todo,
no use la lógica,
eso es perderlo.
Olvídese de todo lo previo
Usted no sabe nada,
Usted es un número.
Un pichón de "chorlito".
Tómese esto con la seriedad de una final.
Con todos sus papeles en mano,
se presenta a las cuatro treinta de la mañana
a que le den turno.
No se olvide la partida de nacimiento,
porque usted, bien podría no haber nacido.
Y este respetable gobierno, no quiere quedar pegado con:
marcianos, apariciones, contrabandistas de armas,
y otras cosas raras...
Más de lo que ya ha quedado.
Traiga un mazo de naipes,
El ula ula,
el disfraz de bailarina flamenca, u otras gracias que ejecute.
Si su bisabuela vive tráigala de testigo.
Además de una docena de medialunas,
por las dudas...
Ah,
no olvide el teléfono de un abogado que no cobre caro,
el pijama debajo de a ropa,
y el cepillo de dientes por si el tramite se complica y termina en tribunales.
Tráigalo, hágame caso,
aunque sea para pagar una simple boleta que no llegó.
En este país, uno nunca sabe...
Pase la puerta giratoria saltando en una pata.
Enfile para el mostrador corriendo como un poseso.
Llegue.
Salude:
Buenos días su señoría,
mantan tiru liru la.
Esa es la contraseña de que usted ya está totalmente
adoctrinado por los nuestros.
La cual le permitirá ser atendido con total indiferencia antes que el resto de los antropoides.
Que, lo miraran torcido con ojos de huevo duro,
pero no llegarán a la queja.
Largue todos los papeles, y sus respectivos duplicados.
Levántese la manga izquierda y muestre que tiene todas las vacunas.
Deje, sin movimientos bruscos, sobre el mostrador las medialunas
al empleado destinado exclusivamente a tal efecto.
Lo reconocerá por la espesura y la cara de aburrido.
Déjelas con movimiento decidido.
Con cuidado que no le sellen, también, las manos.
De tres "saltos rana".
Gire sobre sus talones ciento ochenta grados.
(Se recomienda traer calzado deportivo,
y desayunar liviano),
o, si le da el cuero,
de la vuelta carnero.
Eso le hará ganar varios lugares en la fila.
Vaya a la ventanilla que no tiene ninguna indicación de nada.
Es ahí.
No tiene sentido apresurarse aunque no haya nadie.
Espere a que lo llamen o lo reprenderán como a un pibe.
Ahora acérquese con todos sus pudores,
la empleada lo mirará sobradora.
Es normal, no se ponga nervioso/a.
Nada personal.
Pague con una sonrisa,
y el cambio justo,
que no hay vuelto.
El trámite estará listo,
Cuando ya no lo necesite,
en esta misma dependencia.
Ya puede retirarse siervo.
Derecho y con la vista al frente
¡Un!,
¡Dos!.
¡Un!,
¡Dos!.
¡Por Dios y la plata!,
Eh digo...
¡La Patria!
¡Eh!
¡Amigo!
¡No se olvide a la Nonna!
El Poeta del Asfalto (2003)
(Dedicado a la "Burrocracia" Argentina)
Nonna: abuela
::
::