Evangelina
Poeta adicto al portal
"LECHO DE DOLOR"
Ya no hay luces, ya no hay cantos.
Sólo hay una triste pena, que arropa y me llena...
el latir del corazón.
Estoy aquí partida..con el alma hecha pedazos..
el corazón hecho andrajos..
vuelto añicos la ilusión.
Con la vida triturada..
todo mi ser despedazada,
partiéndose la voz en la garganta..
quebrándose mi amor.
Soy..una taza rota..con sus pedazos hecho migajas.
Como hojarascas..éstos versos aquí quedó.
Ellos están a merced del viento,
en las manos turbulentas..
de una cruel tormenta..
que a mi vida despedazó.
Son fragmentos diminutos..que se van polvorizando
y que el viento recio y seco..
en polvareda levantó.
Así se van explayando mis cuitas..
mis lamentos van al aire
fundiéndose allí entre las brumas..
espesas de dolor que la cubrió.
Es un manto de tristeza.
Es un mandil oscuro..
que se ciñe a la silueta..
incrustándose en la piel.
Allí llega el dolor a roer,
como rata asquerosa y hambrienta,
que está ella muy sedienta..
de mi sangre para lamer.
Como vampiros en las noches,
succionando mis heridas,
va halando en ello la vida..
aquella..que se desmembró.
Soy un zombi que arrastra..
sus pies y cuando camina..
siente que el fango la mina..
y la envuelve de sopor.
Al fin ya estoy tirada..
en el suelo cenagoso..
en el fango..en el lodo..
que la vida la cubrió.
¡¡Sólo es una fragmentada..
hecha añicos..hecha..nada!!
Que partida en aquella cama..
las penas se la mulló.
Es que ya está recostada,
entre sábanas de brasas..
y frazadas de horror.
Allí queda toda vencida,
con el alma derrotada..
ya sin vista en la mirada..
y perdida la razón.
Al fin encontró descanso..
entre sábanas hirientes..
entre cardos con filosos dientes.
Allí quedó acurrucada..
¡En su lecho de dolor!
Ya no hay luces, ya no hay cantos.
Sólo hay una triste pena, que arropa y me llena...
el latir del corazón.
Estoy aquí partida..con el alma hecha pedazos..
el corazón hecho andrajos..
vuelto añicos la ilusión.
Con la vida triturada..
todo mi ser despedazada,
partiéndose la voz en la garganta..
quebrándose mi amor.
Soy..una taza rota..con sus pedazos hecho migajas.
Como hojarascas..éstos versos aquí quedó.
Ellos están a merced del viento,
en las manos turbulentas..
de una cruel tormenta..
que a mi vida despedazó.
Son fragmentos diminutos..que se van polvorizando
y que el viento recio y seco..
en polvareda levantó.
Así se van explayando mis cuitas..
mis lamentos van al aire
fundiéndose allí entre las brumas..
espesas de dolor que la cubrió.
Es un manto de tristeza.
Es un mandil oscuro..
que se ciñe a la silueta..
incrustándose en la piel.
Allí llega el dolor a roer,
como rata asquerosa y hambrienta,
que está ella muy sedienta..
de mi sangre para lamer.
Como vampiros en las noches,
succionando mis heridas,
va halando en ello la vida..
aquella..que se desmembró.
Soy un zombi que arrastra..
sus pies y cuando camina..
siente que el fango la mina..
y la envuelve de sopor.
Al fin ya estoy tirada..
en el suelo cenagoso..
en el fango..en el lodo..
que la vida la cubrió.
¡¡Sólo es una fragmentada..
hecha añicos..hecha..nada!!
Que partida en aquella cama..
las penas se la mulló.
Es que ya está recostada,
entre sábanas de brasas..
y frazadas de horror.
Allí queda toda vencida,
con el alma derrotada..
ya sin vista en la mirada..
y perdida la razón.
Al fin encontró descanso..
entre sábanas hirientes..
entre cardos con filosos dientes.
Allí quedó acurrucada..
¡En su lecho de dolor!