Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Tengo la reputación de profanar templos sagrados
para en medio altar mirarme haciéndote el amor,
sin cantos bélicos y con calendarios gregorianos
para atribuirte a ti mi falta de pudor.
Me acusan de inventar falsas profecías,
de desviar los cruces de las calles sin aviso,
de dibujar sobre tu cuerpo, impúdicas caricias
que se diluyen entre besos y maullidos.
Llueve y no me entero si esta lluvia cae conmigo,
sólo siento que me moja tu pasión,
en un taller esculpo cada orilla de tu ombligo
para que nazca desde allí mi corazón.
Profano grutas de santos que ahora están de vacaciones
en un cuarto con sillones como ruleta rusa,
vaya suerte que han tenido esta noche los ladrones,
que han visto tu cuerpo a cinco metros de tu blusa.
Tu treinta y seis B, marca de campeonato mundial
ahogándome en la esquina contra la tercera cuerda,
danzas entre oscuras paredes ofreciendo un recital
de dos o tres movidas que mi sueño recuerda.
Ahora que apagamos las luces de este circo cómico,
ahora que tragas la espada por placer,
se me ocurre un número ilógico
para que terminemos como sábanas de burdel.
para en medio altar mirarme haciéndote el amor,
sin cantos bélicos y con calendarios gregorianos
para atribuirte a ti mi falta de pudor.
Me acusan de inventar falsas profecías,
de desviar los cruces de las calles sin aviso,
de dibujar sobre tu cuerpo, impúdicas caricias
que se diluyen entre besos y maullidos.
Llueve y no me entero si esta lluvia cae conmigo,
sólo siento que me moja tu pasión,
en un taller esculpo cada orilla de tu ombligo
para que nazca desde allí mi corazón.
Profano grutas de santos que ahora están de vacaciones
en un cuarto con sillones como ruleta rusa,
vaya suerte que han tenido esta noche los ladrones,
que han visto tu cuerpo a cinco metros de tu blusa.
Tu treinta y seis B, marca de campeonato mundial
ahogándome en la esquina contra la tercera cuerda,
danzas entre oscuras paredes ofreciendo un recital
de dos o tres movidas que mi sueño recuerda.
Ahora que apagamos las luces de este circo cómico,
ahora que tragas la espada por placer,
se me ocurre un número ilógico
para que terminemos como sábanas de burdel.
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