Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Raros pilares,
enterrados en arenas,
con las conciencias perdidas,
de una soledad absoluta,
con un corazón roto...
Angustia cincelante,
de una realidad atormentada,
cuando la carrera se termina,
la muerte acecha... la vida acaba,
claveles y rosas... misterios... carrozas...
Mieles entre panales,
con la leche derramada en sus muslos,
para lamerla cuál felino...
para arrancar el pecado,
de la fruta pasional...
Marchen sin condena,
recitando los poemas caídos,
si la noche se esfuma,
para caer solo en mi capa...
Luna terrena,
celestes almas,
ángeles que lloran sangre,
con la espada perdida,
paraíso maldito,
entre su Dios y mi Mano...
Demonio entre cuerdas,
que toca violín hasta el amanecer,
torturando con la dulzura de su réquiem...
con el final de sus palabras...
¡Bailen las horas!...
duerman los muertos...
que la dicha comienza...
cuando su luz me tocó...
Panderos, flautas y rosas...
piel entre lagos... ríos en mis labios...
pasión desbordada en sus cabellos de oro...
¡Solo en un sueño de fuego!
solo en un jardín de elíxires lujuriosos,
que terminen por un solo te amo...
Espadas rotas en la piedra...
mi sangre brota...
mana por un sentimiento dorado,
por una luz... que susurra mi nombre...
Amándola... deseandola...
desnudez en mis memorias,
que ardan en mis venas...
amor tierno que funda mi hielo...
amante... amado... tu luz yo sombra...
Entre los senderos de mis sueños,
encontraré tu perfume...
para abrazarte aquí y ahora...
por siempre dentro de mí...
Si me condeno a tu fuego...
en el sabor de tu piel...
en la profundidad de tus ojos...
para amarte... como tú me amais a mí....
siendo yo sombra... muerte y resurreción..
tú... mi amor... mi ternura... mi lujuria...
Sombras y luz
Lord Vélfragor
enterrados en arenas,
con las conciencias perdidas,
de una soledad absoluta,
con un corazón roto...
Angustia cincelante,
de una realidad atormentada,
cuando la carrera se termina,
la muerte acecha... la vida acaba,
claveles y rosas... misterios... carrozas...
Mieles entre panales,
con la leche derramada en sus muslos,
para lamerla cuál felino...
para arrancar el pecado,
de la fruta pasional...
Marchen sin condena,
recitando los poemas caídos,
si la noche se esfuma,
para caer solo en mi capa...
Luna terrena,
celestes almas,
ángeles que lloran sangre,
con la espada perdida,
paraíso maldito,
entre su Dios y mi Mano...
Demonio entre cuerdas,
que toca violín hasta el amanecer,
torturando con la dulzura de su réquiem...
con el final de sus palabras...
¡Bailen las horas!...
duerman los muertos...
que la dicha comienza...
cuando su luz me tocó...
Panderos, flautas y rosas...
piel entre lagos... ríos en mis labios...
pasión desbordada en sus cabellos de oro...
¡Solo en un sueño de fuego!
solo en un jardín de elíxires lujuriosos,
que terminen por un solo te amo...
Espadas rotas en la piedra...
mi sangre brota...
mana por un sentimiento dorado,
por una luz... que susurra mi nombre...
Amándola... deseandola...
desnudez en mis memorias,
que ardan en mis venas...
amor tierno que funda mi hielo...
amante... amado... tu luz yo sombra...
Entre los senderos de mis sueños,
encontraré tu perfume...
para abrazarte aquí y ahora...
por siempre dentro de mí...
Si me condeno a tu fuego...
en el sabor de tu piel...
en la profundidad de tus ojos...
para amarte... como tú me amais a mí....
siendo yo sombra... muerte y resurreción..
tú... mi amor... mi ternura... mi lujuria...
Sombras y luz
Lord Vélfragor