Lorenzo Salamanca Garcia
Poeta fiel al portal
Cada persona es un libro abierto
si no pasamos de largo.
Quienes sólo acumulan
volúmenes en la estantería,
no viven.
La otra tarde releí
algo que ya sabía,
aunque se me olvida con frecuencia.
Conocí sin querer a alguien,
cuyo nombre ahora no importa:
Ebrio de soledad y cartón de vino,
se compadecía a sí mismo.
Suele pedir a la puerta de los templos
como santo fuera de su hornacina.
Es de pocas palabras:
Su pareja le dejo por otro
con quien comunicaba por la Red.
Mochila cargada de vivencias
envueltas con ropa usada.
Viaja por todo el mundo
sin que nadie le espere en ningún lado.
Practica una ética de mínimos:
Vive el presente,
comparte lo que tiene
e intenta dejar recogido el rincón
donde le sorprenda el amanecer.
si no pasamos de largo.
Quienes sólo acumulan
volúmenes en la estantería,
no viven.
La otra tarde releí
algo que ya sabía,
aunque se me olvida con frecuencia.
Conocí sin querer a alguien,
cuyo nombre ahora no importa:
Ebrio de soledad y cartón de vino,
se compadecía a sí mismo.
Suele pedir a la puerta de los templos
como santo fuera de su hornacina.
Es de pocas palabras:
Su pareja le dejo por otro
con quien comunicaba por la Red.
Mochila cargada de vivencias
envueltas con ropa usada.
Viaja por todo el mundo
sin que nadie le espere en ningún lado.
Practica una ética de mínimos:
Vive el presente,
comparte lo que tiene
e intenta dejar recogido el rincón
donde le sorprenda el amanecer.
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