César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi niña está en lejanía.
Yo miro por el cristal hasta donde pueden mis ojos,
con un nudo de nostalgia aquí en el pecho
y la tentación-melancolía invitándome a su arena
movediza.
Lejanía de palabras y de vidas
como cuando un hijo se te va a tierra extranjera.
Lejanía, puntos en el mundo (siete mil millones),
lejanía de colores y alegrías.
Es una mañana en monótono gris claro.
¿Dónde están las aves mañaneras?
Ojos inclementes que apenas miran nada,
manos inútiles,
ser torpe y pequeño que no alcanza,
para nada alcanza.
sino para ver colgado, como un vidrio,
desde una estúpida ventana.
Mi niña está en lejanía entre colores y gentes,
intenciones, almas, vidas, corazones.
Mi niña ya es grande y siente.
Mi niña está en cercanía
de sí misma;
sola y sola, sabiendo acompañarse con café
y ciudades.
Mi niña -mi orgullo- es grande y vive
y siente.
Febrero y lejanía, 2016. César Guevar
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