Bohemiamestiza
Nefelibata
Yo me pregunto
si en ese lugar tan alejado de mi Norte,
puedes dormir sin encogerte de hombros antes,
pensando en que agoniza por aquí
un corazón inquieto, que te reclama,
sediento de un suspiro,
y que late a quinientos estruendos
por segundo,
con la única intención de que,
a pesar de la distancia,
haga temblar la almohada,
en la que asientas tus cansancios cada noche,
y le ruegue insistente
a tus ojos enceguecidos,
por un poco de humedad,
por un poco de sal,
que laven tus silencios,
mientras escuchas los sollozos de la soledad
respirándote en la cien.
Yo me pregunto,
Si cada mañana al atravesar la puerta de tu casa,
Esperas respirar la pureza del lejano valle,
Y te entristece toparte con tanto cemento,
Con tantas caras, luces, ruidos y voces,
Mezcladas en esa multitud odiosa
Que logra ensordecerte,
Y convencerte;
de que no necesitas
que el ayer tache los días
en tu calendario, mientras pasan,
y que no te descubres a veces,
parado frente a la ventana,
escondiendo un dedo, tras cada luna que despides,
como si guardaras un racimo de deseos
por cumplir en cada palma.
Yo me pregunto,
mientras me recojo el pelo con flores,
aquí en mi norte,
tan lejos de tu sur,
si no añoras la ternura
con la que dejabas bailar tus pasiones
al son de mi inocencia,
si tu piel no guarda la arena
de aquel bendito suelo
que nos vio querernos
como solo se quieren
los locos de los cuentos.
tanto apuro,
tanto desenfreno,
como si hubiéramos
adivinado el vacío que venía después.
como si hubiéramos arriesgado todo,
hacia el fracaso inevitable;
la muerte de las flores,
el frio de un invierno sin abrigo,
los silencios interpuestos
la rutina ahogando los recuerdos.
tu egoísmo, tapándote los oídos,
mi demencia, llamándote necesidad,
tu puerta cerrada,
mi ventana abierta,
tu prudencia ensayada,
mis gritos de urgencia
tu olvido,
mi capricho.
los mil kilómetros que son tus escusas
los mil y uno que son mis motivos
para escribirte,
para pensarte
con el mismo apremio
con el que deseo
hundir mis dedos en tus huecos,
y sacarte a la fuerza
todas las respuestas.
(…)
si en ese lugar tan alejado de mi Norte,
puedes dormir sin encogerte de hombros antes,
pensando en que agoniza por aquí
un corazón inquieto, que te reclama,
sediento de un suspiro,
y que late a quinientos estruendos
por segundo,
con la única intención de que,
a pesar de la distancia,
haga temblar la almohada,
en la que asientas tus cansancios cada noche,
y le ruegue insistente
a tus ojos enceguecidos,
por un poco de humedad,
por un poco de sal,
que laven tus silencios,
mientras escuchas los sollozos de la soledad
respirándote en la cien.
Yo me pregunto,
Si cada mañana al atravesar la puerta de tu casa,
Esperas respirar la pureza del lejano valle,
Y te entristece toparte con tanto cemento,
Con tantas caras, luces, ruidos y voces,
Mezcladas en esa multitud odiosa
Que logra ensordecerte,
Y convencerte;
de que no necesitas
que el ayer tache los días
en tu calendario, mientras pasan,
y que no te descubres a veces,
parado frente a la ventana,
escondiendo un dedo, tras cada luna que despides,
como si guardaras un racimo de deseos
por cumplir en cada palma.
Yo me pregunto,
mientras me recojo el pelo con flores,
aquí en mi norte,
tan lejos de tu sur,
si no añoras la ternura
con la que dejabas bailar tus pasiones
al son de mi inocencia,
si tu piel no guarda la arena
de aquel bendito suelo
que nos vio querernos
como solo se quieren
los locos de los cuentos.
tanto apuro,
tanto desenfreno,
como si hubiéramos
adivinado el vacío que venía después.
como si hubiéramos arriesgado todo,
hacia el fracaso inevitable;
la muerte de las flores,
el frio de un invierno sin abrigo,
los silencios interpuestos
la rutina ahogando los recuerdos.
tu egoísmo, tapándote los oídos,
mi demencia, llamándote necesidad,
tu puerta cerrada,
mi ventana abierta,
tu prudencia ensayada,
mis gritos de urgencia
tu olvido,
mi capricho.
los mil kilómetros que son tus escusas
los mil y uno que son mis motivos
para escribirte,
para pensarte
con el mismo apremio
con el que deseo
hundir mis dedos en tus huecos,
y sacarte a la fuerza
todas las respuestas.
(…)