washington 69
Poeta recién llegado
LEJANOCERCANIAS DE UN DESAMOR
Caminando por el sendero de la luz
Oscura, renace tu figura tierna y sensible
Y mi deseo vehemente por mirar tu mirada,
Un manto de sombras enloquecen en mi alma
Desesperada te ve tan cerca y te toca, pero
No te siente a la vez que provoca, saboreo
Tú presencia simple y salada de poco a poco
No tenerte, desvanece y levanta mi ansiedad
Que se escapa y regresa para no degustar
Tu dulce y amarga sonrisa.
Siente mi corazón abatido el no estar a tu lado
Y la sensación de tu cuerpo al mío pegado para
Abrir y cerrar ilusiones frustradas, tan cerca
Esta tú ausencia y tu aroma que no veo tu sombra
Huir, cada vez que sé que estas allí, tú oscura
Silueta desaparece y el manto de claras sombras
Resplandece como noche alguna sin sol ni luna.
Andando sin caminar busco en ti encontrar tú
Curiosa y afinada belleza descubro sin sospechar
La deslumbrante y colosal fiereza como el saber
Todo y nada de ti, sin reparo me conformo y a la vez
Que reniego de tu cercanía infinita, sediento vuelvo
A pensar en el agua de tu cuerpo turbia y cristalina
Y en tù cabello como río de agua fría de ardiente
Fuego, débil y sin fuerza me rendiré en la libertad
Suave y dura de tu cárcel.
Percibo en el viento tu aroma a nada y a rosas
De tú piel delicada, y veo sin mirar el blanco y negro
De mil colores de tu irreal existencia, y descansar
En la paz de tú insaciable guerra, me conforta
El saber que me apodero de ti sin tenerte, y sin estar
Aquí presencio el resucitar de tù infinita muerte.
El silencio de un estruendo transcurrir como un
Guerrero sin escudo ni espada, en la multitud desolada
Busco ganar tú perdida batalla, mi humilde orgullo
Acepta la victoriosa derrota de poseer tú ser que
Se aferra para volver a estar sin mí, como trofeo de
Guerra ganada, tú recuerdo se queda en la nada
Como una historia sin comienzo ni fin ya pasada.
Por: Washington Vélez Sánchez.
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Caminando por el sendero de la luz
Oscura, renace tu figura tierna y sensible
Y mi deseo vehemente por mirar tu mirada,
Un manto de sombras enloquecen en mi alma
Desesperada te ve tan cerca y te toca, pero
No te siente a la vez que provoca, saboreo
Tú presencia simple y salada de poco a poco
No tenerte, desvanece y levanta mi ansiedad
Que se escapa y regresa para no degustar
Tu dulce y amarga sonrisa.
Siente mi corazón abatido el no estar a tu lado
Y la sensación de tu cuerpo al mío pegado para
Abrir y cerrar ilusiones frustradas, tan cerca
Esta tú ausencia y tu aroma que no veo tu sombra
Huir, cada vez que sé que estas allí, tú oscura
Silueta desaparece y el manto de claras sombras
Resplandece como noche alguna sin sol ni luna.
Andando sin caminar busco en ti encontrar tú
Curiosa y afinada belleza descubro sin sospechar
La deslumbrante y colosal fiereza como el saber
Todo y nada de ti, sin reparo me conformo y a la vez
Que reniego de tu cercanía infinita, sediento vuelvo
A pensar en el agua de tu cuerpo turbia y cristalina
Y en tù cabello como río de agua fría de ardiente
Fuego, débil y sin fuerza me rendiré en la libertad
Suave y dura de tu cárcel.
Percibo en el viento tu aroma a nada y a rosas
De tú piel delicada, y veo sin mirar el blanco y negro
De mil colores de tu irreal existencia, y descansar
En la paz de tú insaciable guerra, me conforta
El saber que me apodero de ti sin tenerte, y sin estar
Aquí presencio el resucitar de tù infinita muerte.
El silencio de un estruendo transcurrir como un
Guerrero sin escudo ni espada, en la multitud desolada
Busco ganar tú perdida batalla, mi humilde orgullo
Acepta la victoriosa derrota de poseer tú ser que
Se aferra para volver a estar sin mí, como trofeo de
Guerra ganada, tú recuerdo se queda en la nada
Como una historia sin comienzo ni fin ya pasada.
Por: Washington Vélez Sánchez.
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