delirum-tremens
Poeta recién llegado
se que vendrá.
Mis amigos rieron como hienas en celo
Efraín se inclino y me dio la mano
Nooooo!!!!
Déjenme!
Yo se que vendrá
la tarde era un poco lluviosa.
Pero mi esperanza siempre ha sido efectiva
La mirada ebria de aquella tarde calida de verano.
Hacia notar ya los cinco años atrás que había asistido puntualmente a nuestra sita
Siempre esperanzado a que tu corazón la recordara
A mi memoria vienen aquellas últimas palabras que me dijiste:
-solo me quedan 30 minutos para subirme al avión, me siento ridícula
Seguramente tú debes estar durmiendo, te quiero
No puedo decirte nada más
Desde ese día siempre asistía puntualmente a nuestro lugar de reunión.
Y partía hasta la última hora del día
No me importaba morir de amor
Muchos grandes hombres habían muerto en los últimos años del mismo malestar
El tiempo cobra factura
Y a veces son facturas impagables
las rosas del jardín habían perdido su color.
Ya no estarían listas para recibirte
La tarde con lluvia que compraría un día de noviembre había caducado
La barca aquella que tomaríamos hacia un lugar secreto había sido destrozada por una fuerte ola
La muchedumbre por la que caminaríamos tomados de la mano había envejecido
Los licores habían sido consumidos
Lejos de ahí
el mundo seguía siendo el mismo.
espero y sea de su agrado...
intentare mejorar...
lo prometo...
saludos.
victor salazar
Mis amigos rieron como hienas en celo
Efraín se inclino y me dio la mano
Nooooo!!!!
Déjenme!
Yo se que vendrá
la tarde era un poco lluviosa.
Pero mi esperanza siempre ha sido efectiva
La mirada ebria de aquella tarde calida de verano.
Hacia notar ya los cinco años atrás que había asistido puntualmente a nuestra sita
Siempre esperanzado a que tu corazón la recordara
A mi memoria vienen aquellas últimas palabras que me dijiste:
-solo me quedan 30 minutos para subirme al avión, me siento ridícula
Seguramente tú debes estar durmiendo, te quiero
No puedo decirte nada más
Desde ese día siempre asistía puntualmente a nuestro lugar de reunión.
Y partía hasta la última hora del día
No me importaba morir de amor
Muchos grandes hombres habían muerto en los últimos años del mismo malestar
El tiempo cobra factura
Y a veces son facturas impagables
las rosas del jardín habían perdido su color.
Ya no estarían listas para recibirte
La tarde con lluvia que compraría un día de noviembre había caducado
La barca aquella que tomaríamos hacia un lugar secreto había sido destrozada por una fuerte ola
La muchedumbre por la que caminaríamos tomados de la mano había envejecido
Los licores habían sido consumidos
Lejos de ahí
el mundo seguía siendo el mismo.
espero y sea de su agrado...
intentare mejorar...
lo prometo...
saludos.
victor salazar