Sergio Delgado
Poeta recién llegado
El planeta parece explotar,
la vida se escapa,
es la muerte y su séquito de violencia,
violencia es la esquina,
en la calle,
en la palabra,
en la mirada,
violencia con olor a alquitrán,
una lluvia ácida se desploma sobre árboles muertos,
una ciudad de cristal se asoma sobre montones de cadáveres,
a pesar de la tecnología,
la vida es tenue,
sin ruiseñores ni cometas,
la risa se ha escapado,
creo verte en una calle de estas futuristas,
pero solo son lastimeros deseos,
las gente parecen extraños seres programados para gastar,
cumplen su función al pie de la letra,
y ella significa consumir,
producir para el sistema de cristal,
un capitalismo más arbitrario y violento aun,
su semilla está en la muerte,
el consumo,
la barbarie,
la vida se escapa de este cristal de ozono artificial,
atrás, mucho tiempo atrás, quedó la verdadera vida,
el planeta como un pulmón virgen,
la Madre Naturaleza con sus delfines y ballenas,
con sus grillos y luciérnagas,
¡Cuánto no desearía tocar un árbol y ver un amanecer!,
el planeta parece explotar,
su llanto es más que un quejido,
mientras sus habitantes caminan por sus calles extrañas,
viviendo en ciudades de cristal,
tan lejos del planeta.
la vida se escapa,
es la muerte y su séquito de violencia,
violencia es la esquina,
en la calle,
en la palabra,
en la mirada,
violencia con olor a alquitrán,
una lluvia ácida se desploma sobre árboles muertos,
una ciudad de cristal se asoma sobre montones de cadáveres,
a pesar de la tecnología,
la vida es tenue,
sin ruiseñores ni cometas,
la risa se ha escapado,
creo verte en una calle de estas futuristas,
pero solo son lastimeros deseos,
las gente parecen extraños seres programados para gastar,
cumplen su función al pie de la letra,
y ella significa consumir,
producir para el sistema de cristal,
un capitalismo más arbitrario y violento aun,
su semilla está en la muerte,
el consumo,
la barbarie,
la vida se escapa de este cristal de ozono artificial,
atrás, mucho tiempo atrás, quedó la verdadera vida,
el planeta como un pulmón virgen,
la Madre Naturaleza con sus delfines y ballenas,
con sus grillos y luciérnagas,
¡Cuánto no desearía tocar un árbol y ver un amanecer!,
el planeta parece explotar,
su llanto es más que un quejido,
mientras sus habitantes caminan por sus calles extrañas,
viviendo en ciudades de cristal,
tan lejos del planeta.