Lenguaje excluyente (discurso de odio - ONU)

dragon_ecu

Esporádico permanente
Las palabras se unen para unir
y cumplen así
su función social de convivencia.

Pero los objetivos influyen las letras
y se pueden trastocar
insuflando temor
en mensajes de discriminación.

Generalizan o estigmatizan.

Denigran membretes
para luego etiquetar con estos.

Insuflan prejuicios
con palabras muy seguras,
pero sin pruebas
que avalen lo dicho.

Descalifican, minusvaloran,
infantilizan, ningunean,
desprecian, maltratan,
idiotizan, difaman,
humillan, sobajan.

Entre las letras que exponen
se hallan escondidos:
los sesgos,
la intolerancia,
el fanatismo...

Una vez el concepto negativo
se halla desplegado
se aplica este sin restricción.

Las culpas y errores
se atribuyen al otro.

Los pecados se amplifican
con palabras grandielocuentes
para apuntarselos a los otros.

Cualquier factor de identidad
unifica al enemigo en una imagen
sin rostro
ni apellido, ni nombre,
ni familia, ni rasgos humanos
ni razones, ni naturaleza
solo un membrete
de color o raza,
de idea o religión,
de ascendencia o procedencia,
de idioma o capital,
de capacidad o salud,
de gusto o inapetencia.

Cualquier diferencia basta,
para proceder a su desaparición,
y alegrarse de esta
con cánticos de victoria y disparos,
repartiendo golosinas
a los nuevos reclutas
que ignoran serlos.

Ironía de quienes impulsan la igualdad
mientras usan las diferencias
para justificar sus diatribas.

Tanto daño que se repite
para señalar a otros,
mientras describen sus ropajes
viéndose en el espejo.

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Discurso de odio - ONU.
https://www.un.org/es/hate-speech/understanding-hate-speech/what-is-hate-speech
 
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Las palabras se unen para unir
y cumplen así
su función social de convivencia.

Pero los objetivos influyen las letras
y se pueden trastocar
en mensajes de discriminación.

Generalizan o estigmatizan.

Denigran membretes
para luego etiquetar con estos.

Insuflan prejuicios
con palabras muy seguras,
pero sin pruebas
que avalen lo dicho.

Descalifican, minusvaloran,
infantilizan, ningunean,
desprecian, maltratan,
idiotizan, difaman,
humillan, sobajan.

Entre las letras que exponen
se hallan escondidos:
los sesgos,
la intolerancia,
el fanatismo...

Una vez el concepto negativo
se halla desplegado
se aplica este sin restricción.

Las culpas y errores
se atribuyen al otro.

Los pecados se amplifican
con palabras grandielocuentes
para apuntarselos a los otros.

Cualquier diferencia basta,
ironía de quienes impulsan la igualdad
mientras usan las diferencias
para justificar sus diatribas.

Cualquier factor de identidad
unifica al enemigo en una imagen
sin rostro
ni apellido ni nombre,
solo un membrete
de color o raza,
de idea o religión,
de ascendencia o procedencia,
de idioma o capital,
de capacidad o salud,
de gusto o inapetencia.

Tanto daño que se repite
para señalar a otros
mientras describen sus ropajes
viéndose en el espejo.
Las culpas y errores como bien dices siempre se la atribuyen al otro.
Un mundo lleno de deshonestidad, apatía y desamor.
No hay mayor demostración de cobardía, que estos tiempos.

Saludos
 
Las palabras se unen para unir
y cumplen así
su función social de convivencia.

Pero los objetivos influyen las letras
y se pueden trastocar
en mensajes de discriminación.

Generalizan o estigmatizan.

Denigran membretes
para luego etiquetar con estos.

Insuflan prejuicios
con palabras muy seguras,
pero sin pruebas
que avalen lo dicho.

Descalifican, minusvaloran,
infantilizan, ningunean,
desprecian, maltratan,
idiotizan, difaman,
humillan, sobajan.

Entre las letras que exponen
se hallan escondidos:
los sesgos,
la intolerancia,
el fanatismo...

Una vez el concepto negativo
se halla desplegado
se aplica este sin restricción.

Las culpas y errores
se atribuyen al otro.

Los pecados se amplifican
con palabras grandielocuentes
para apuntarselos a los otros.

Cualquier diferencia basta,
ironía de quienes impulsan la igualdad
mientras usan las diferencias
para justificar sus diatribas.

Cualquier factor de identidad
unifica al enemigo en una imagen
sin rostro
ni apellido ni nombre,
solo un membrete
de color o raza,
de idea o religión,
de ascendencia o procedencia,
de idioma o capital,
de capacidad o salud,
de gusto o inapetencia.

Tanto daño que se repite
para señalar a otros
mientras describen sus ropajes
viéndose en el espejo.
Muy bien dragón, como siempre. Sabes, ni siquiera conozco tu nombre, nunca te lo he preguntado hasta ahora porque sé que un día ya no estaremos aquí y como la ausencia de algunas personas en este portal me han tocado como Eduardo de la Barra pues me tomo lo demás sin poner el alma. Solo quería decirte que volví a escribir después que me echaron solamente por ti, por saber de tu solidaridad para conmigo. Es muy difícil estar en contra de la corriente todo el tiempo y mantenerte limpio y te envidio por eso. Jamás te he visto ofender o menospreciar a alguien por su forma de pensar. Eres un caballero y te admiro. Mundo Poesía es hoy un mejor lugar por personas como tú. No te calles nunca; abrazo amigo.
 
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Cuando encienden el "ventilador"...

Esa acción de ocultar atacando es una maniobra típica del discurso de odio.

Pero aclaremos qué es y qué no es el discurso de odio.

Es común escuchar que el discurso de odio busca:
Incentivar el odio.
Combatir al enemigo.
Enfrentar a la gente.​
Pues no se trata de eso.

Lo anterior es el típico error de confundir causas con consecuencias, y peor aún sin conocer los objetivos.

El objetivo del discurso de odio es fidelizar voluntades a través del temor inducido.

Los componentes del discurso de odio son:
Identificar un peligro que genere temor.
Renombrarlo peyorativamente.
Minimizarlo, ya sea por el ridículo, infantilización, o descalificación.
Culparlo de originar desgracias adicionales.
Deshumanizar o desnaturalizar a este.
Pedir su extinción para que no represente un riesgo futuro.
Y el anuncio de una victoria gloriosa.​

No importa tanto si el peligro es real o imaginario, basta que cauce temor. Y el temor más enraizado es a lo desconocido por lo que el imaginario entra de pleno.

Los voceros más hábiles dividen el discurso de odio en varias alocusiones, dificultando que se reconozca su naturaleza.

Adicional hay retransmisores del discurso de odio. Gentes que aceptaron sin entender y se dedican a repetir.
Y al final de la cola asoman los armadores de discursos collages.

Pero no todo vocero sabe manejar todos estos aspectos, llegando a cambiar el orden o incluso no cumplir uno o varios componentes. Lo que resulta en discursos personales de rabia o rencor.

El discurso de odio es una herramienta de manejo de masas empleada para varios fines (apoyados en el respaldo obtenido).
Desde la revolución francesa se usó para usurpar un gobierno.
Luego para luchas de poder y purgas.

Es decir, que otros peleen y se sacrifiquen mientras los oradores esperan tranquilamente que les lleven los premios.

La permanencia y fuerza del discurso de odio no se halla en las palabras iniciales.
Se halla en las voces repetidoras.
Se halla en las manos de los seguidores.
Y no se percatan que están siendo usados.
 
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