Encerrado en mi rutina
veo deslizarse la mañana
con los ojos aún fijos, cegados, inútiles,
ante el devenir
de mis años.
Veo el suelo ante mi cama destrozada
como un sonámbulo apegado
a la miseria de un lugar inalcanzable,
entre sombras y luz alzo
mi mirada reflejando el cansancio
de mis años.
Comprendo cuan largo es el camino
al observar el vacío existente
y adelanto mis manos encalladas
sabedor del golpe certero
una vez aleje el sueño de los ojos
aún inmóviles, prendados, resignados
ante el devenir
de mis años.
veo deslizarse la mañana
con los ojos aún fijos, cegados, inútiles,
ante el devenir
de mis años.
Veo el suelo ante mi cama destrozada
como un sonámbulo apegado
a la miseria de un lugar inalcanzable,
entre sombras y luz alzo
mi mirada reflejando el cansancio
de mis años.
Comprendo cuan largo es el camino
al observar el vacío existente
y adelanto mis manos encalladas
sabedor del golpe certero
una vez aleje el sueño de los ojos
aún inmóviles, prendados, resignados
ante el devenir
de mis años.