Felizmente muerto
Sonriele a la Vida... y a la Muerte.
Leonor
(Réquiem para la princesa parte II)
Al fin has llegado,
mi dulce y oscuro Alastor.
Mi príncipe de horror y crueldad
de ojos azules y extraña bondad.
Al fin has llegado
Me acerco a tu pálida y reluciente piel,
esta fría, como el mármol,
puedo sentir tu sed, aun no te has alimentado.
Beso tus blancos labios, y recibo con extremo poder
tu calidez
interna y casi nula.
Me abruma
Tus manos, fuertes y frías
me presionan contra tu pecho,
no puedo mas, debo mi calor otorgar
Te despojo de aquellas prendas, inútiles ahora
arrancas las mías como bestia hambrienta que devora.
Nuestros labios se funden con pasión
es la cama nuestro nido de amor
Siento con fuerza, tu ser entrar en mi
no te confundas, lloro por felicidad hacia ti.
Tus venas me lo dicen con firmeza
la sed te atormenta
Puedes beber de mi, oscuro caballero
solo, aparta mi cabello.
Observas mi cuello con lasciva hambre
adelante
¡Oh! Dulce agonía de la sangre
dulce placer agobiante.
Esta sensación de cansancio,
este drenaje de sangriento
Las sabanas, manchadas del rojo líquido
arropan tu cuerpo, ahora lo siento efímero
El dolor se agudiza
mis labios chillan
Basta, mi príncipe, basta
es la vida lo que me arrebatas
Ese sonido, ese sonido magistral y espectral
que segura estoy, no puedes escuchar.
Es el chelo, de tu maestro
Es Eliot
Mi amada y dulce Leonor,
mi tierna madre Elfo, a quien siempre tendré en el corazón
perdona mi acción
Mi hijo, mi amante, mi idilio
no te pertenece, y no puedo dejarlo a tu cuido
él es mió, y ahora serás tu, el olvido
Su lucha sangrienta será,
y quiéralo o no, deberá luchar.
Y tú, amada madre
Con tu amor terrenal
no deberás, en esta cruel obra, participar
No, Eliot, detente, quemas mi alma
no entiendes, es a mí a quien ama
no puedes controlar su ser,
no puedes elegir lo que él deba hacer
No, y lo entiendo
mas la sed, como cualquier inmortal
desde los confines del tiempo
le hará matar.
Y esta vez, tú morirás
Lamento que sea así,
pero ignorante fuiste ante, las advertencias que te di
ahora, por tus acciones, debes morir
Alastor, mi dulce Alastor
reacciona, estas son lagrimas de dolor
me siento caer en la cruda maldición
de la muerte y el amor
¡Eliot, maldito Eliot!
malagradecida alimaña
que durante la infancia amamante
eres ahora mi verdugo cruel
Hipócrita criatura abismal
que con doble cara, lograste engañar
a mi tierno príncipe de oscuridad.
Esperare tu muerte, con impaciencia
y que llegue con dolencia.
Pues solo así, vengada seré
Y la paz alcanzare
No me malentiendas, madre
No lo hago porque quiera,
pero es Gesibelle la meta final
que solo él podrá alcanzar
Y lastimosamente, tú presencia
le colma de dolencias
que solo el amor prohibido puede lograr
y es el amor como tal
su innecesario sufrir
y espero entiendas que eso, no lo puedo permitir
Ahora recuerdo esa melodía de horror sin igual
Es el réquiem de la Reina, la canción imperial
que tocaste para mi fallecida madre
en su sepultura ancestral.
Eliot, por favor
Ten el honor,
de tocar para mí en mi sepelio.
Ahora lo entiendo.
Cuida de él, recuérdale que le ame
y que con mi muerte se nutra
de odio a Gesibelle
que acabe con su maldito ser
Alastor, te amare, por siempre lo haré
Ahora entiende, tu empresa fatal
debes culminar.
Que sea la
luz que que cierne
sobre mi aaal ma lo que cal me tu
ser ¡ahhh!
Duerme ahora, princesa,
duerme para no despertar.
No te preocupes por tu cuerpo
yo le sabré respetar.
Y como ultimo esfuerzo
Esta sonata te dedicare
Para ti
mi dulce princesa
su Réquiem
(Réquiem para la princesa parte II)
Al fin has llegado,
mi dulce y oscuro Alastor.
Mi príncipe de horror y crueldad
de ojos azules y extraña bondad.
Al fin has llegado
Me acerco a tu pálida y reluciente piel,
esta fría, como el mármol,
puedo sentir tu sed, aun no te has alimentado.
Beso tus blancos labios, y recibo con extremo poder
tu calidez
interna y casi nula.
Me abruma
Tus manos, fuertes y frías
me presionan contra tu pecho,
no puedo mas, debo mi calor otorgar
Te despojo de aquellas prendas, inútiles ahora
arrancas las mías como bestia hambrienta que devora.
Nuestros labios se funden con pasión
es la cama nuestro nido de amor
Siento con fuerza, tu ser entrar en mi
no te confundas, lloro por felicidad hacia ti.
Tus venas me lo dicen con firmeza
la sed te atormenta
Puedes beber de mi, oscuro caballero
solo, aparta mi cabello.
Observas mi cuello con lasciva hambre
adelante
¡Oh! Dulce agonía de la sangre
dulce placer agobiante.
Esta sensación de cansancio,
este drenaje de sangriento
Las sabanas, manchadas del rojo líquido
arropan tu cuerpo, ahora lo siento efímero
El dolor se agudiza
mis labios chillan
Basta, mi príncipe, basta
es la vida lo que me arrebatas
Ese sonido, ese sonido magistral y espectral
que segura estoy, no puedes escuchar.
Es el chelo, de tu maestro
Es Eliot
Mi amada y dulce Leonor,
mi tierna madre Elfo, a quien siempre tendré en el corazón
perdona mi acción
Mi hijo, mi amante, mi idilio
no te pertenece, y no puedo dejarlo a tu cuido
él es mió, y ahora serás tu, el olvido
Su lucha sangrienta será,
y quiéralo o no, deberá luchar.
Y tú, amada madre
Con tu amor terrenal
no deberás, en esta cruel obra, participar
No, Eliot, detente, quemas mi alma
no entiendes, es a mí a quien ama
no puedes controlar su ser,
no puedes elegir lo que él deba hacer
No, y lo entiendo
mas la sed, como cualquier inmortal
desde los confines del tiempo
le hará matar.
Y esta vez, tú morirás
Lamento que sea así,
pero ignorante fuiste ante, las advertencias que te di
ahora, por tus acciones, debes morir
Alastor, mi dulce Alastor
reacciona, estas son lagrimas de dolor
me siento caer en la cruda maldición
de la muerte y el amor
¡Eliot, maldito Eliot!
malagradecida alimaña
que durante la infancia amamante
eres ahora mi verdugo cruel
Hipócrita criatura abismal
que con doble cara, lograste engañar
a mi tierno príncipe de oscuridad.
Esperare tu muerte, con impaciencia
y que llegue con dolencia.
Pues solo así, vengada seré
Y la paz alcanzare
No me malentiendas, madre
No lo hago porque quiera,
pero es Gesibelle la meta final
que solo él podrá alcanzar
Y lastimosamente, tú presencia
le colma de dolencias
que solo el amor prohibido puede lograr
y es el amor como tal
su innecesario sufrir
y espero entiendas que eso, no lo puedo permitir
Ahora recuerdo esa melodía de horror sin igual
Es el réquiem de la Reina, la canción imperial
que tocaste para mi fallecida madre
en su sepultura ancestral.
Eliot, por favor
Ten el honor,
de tocar para mí en mi sepelio.
Ahora lo entiendo.
Cuida de él, recuérdale que le ame
y que con mi muerte se nutra
de odio a Gesibelle
que acabe con su maldito ser
Alastor, te amare, por siempre lo haré
Ahora entiende, tu empresa fatal
debes culminar.
Que sea la
luz que que cierne
sobre mi aaal ma lo que cal me tu
ser ¡ahhh!
Duerme ahora, princesa,
duerme para no despertar.
No te preocupes por tu cuerpo
yo le sabré respetar.
Y como ultimo esfuerzo
Esta sonata te dedicare
Para ti
mi dulce princesa
su Réquiem