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Les Antropomorfes (Excerpta.)

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Mauro Alexis

Poeta recién llegado
SOBRE LA EXISTENCIA DE SINIE Y DE BIÉLAIE.

Por dentro se habla de una habitación inmensa, infinita si no hubiera otros objetos afuera; de lejos es una casa pequeña que refleja toda la luz que le llega. Por ello sus paredes no poseen ningún color. Su terraza es oscura como el astro cercano que se impone en el paisaje. Y sobre la puerta se puede observar un agujero, como una suerte de entrada a un túnel cuyo fin es desconocido. Algunos creen que lleva al mismo sitio pero en otro lugar, quizá distante en lo que al tiempo respecta.
Pero esta descripción pierde impresionismo cuando se conoce la situación deíctica de la casa; ésta se irgue sobre una porción de tierra aislada, la cual recorre una elíptica alrededor de un astro negro, llamado Eta Chórnaia, lo cual resulta completamente normal para Sinie y Biélaie, dos de les cinco antropomorfes.
Les dos habitantes de la edificación incircunscripta en su interior y ahora consabida, se encuentran sorprendides debido a que incontables focos de luz han aparecido repentinamente flotando en el éter que les da límite físico.
De un momento a otro la materia terrenal, los cimientos y hasta la casa misma comienzan a partirse y le coloride Sinie se estremese.
-¡Parece que nuestro hogar se desintegra!- exclama mientras una mucosa extraña se escapa de sus fosas nasales y va a caer al suelo.
-Parece que no entiendes nada- contesta Biélaie, sarcástique como siempre.
-Parece que hay estrellas muriendo- añade le engendre azul.
-Parece que no entiendes nada.
Esas son las últimas palabras que Biélaie le profiere a su connate. Y observando cómo alrededor de ello se ha formado una circunferencia en donde ya no crece césped puede percatarse de que el centro de desintegración es justamente su compañere.
Se escucha un sonido estruendoso y Biélaie alza la vista. Pero sólo ve las nubes oscurecidas por Eta Chórnaia. Cuando quiere ver a Sinie resulta que ello ya no está, ni su moco, ni su espacio.
Entonces Biélaie desintegra su hogar. Y a las estrellas nacientes la apaga y a Eta Chórnaia hace explotar y destruye los átomos que forman a las nubes.
Así es como Biélaie llega a un lugar nuevo. Sinie está allí.
Juntes hablan de lo que harán cuando arriben a los lados de Crasnie, Zelonie y Galuboie.





CHARLA ENTRE CRASNIE, GALUBOIE Y ZELONIE.

-El universo es muy grande,- dijo Galuboie, observando fijamente lo vasto-pero en nosotros no sólo se comprende el universo entero, sino también lo que puede ser y aun aquello que no será jamás...
-Lo que quieres decir, queride Galuboie, es que somos más inmenses nosotres mismes que lo que nos contiene?- preguntó Zelonie.
-Sí, Zelonie.- afirmó Crasnie- Aunque a veces lo que nos contiene nos comprime y nuestro espacio interno se contrae, como decir, se adapta a lo que Balyoy Bcielínaia le muestra a los sentidos y nosotres interpretamos... Y a propósito por esto: ¿no vieron a Sinie y Biélaie?
-No,- respondió Galuboie- no sé quiénes son.
-No-respondió Zelonie- yo tampoco.
-Perdón.- reparó Crasnie, sin dar tiempo a otro comentario- Fue mi error por no contárselo. Hablábales yo en favor de dos nuevos entes: Biélaie y Sinie, que inventé hace escaso en algún lugar de mi psiquis. Y creo que se han escapado de mí, porque acaban de destruir el mundo que les inventé. Por eso quería saber si no les habían visto por aquí.
Zelonie y Galuboie permanecieron callades.
-Así es que cuando les vean me comunican para impartirles el castigo correspondiente por salirse de sus límites. Quizá les haga vagar en una roca viajera como a ti, Zelonie. O talvez les coloque sobre una plataforma infinitamente alta como a ti, Galuboie, a vomitar lo que nuca comieron.
Galuboie y Zelonie permanecieron callades.
-Es por su bien, para que no planeen desobedecerme otra vez. Es para seguridad. Yo también lo sufro. Recuerden cómo adorné este espacio real con mis lágrimas indisolubles, mientras ustedes permanecían castigades. Y fue sólo hasta que cumplieron su condena y le regalé a cada une una hermosa Tsvietoc con las que se quedaron pasmades durante un estado redondo, debido a tanta belleza...Pero aquí están, ¿no? Felices...
Zelonie y Galuboie permanecieron callades.
-¿No?
-Sí- dijeron.







SOBRE EL NACIMIENTO Y HECHOS DE GALUBOIE.

El psicogénico nacimiento de Galuboie fue súbito, causa de una inspiración repentina y subconsciente de Crasnie, cuya parte interna oculta trabajó siempre de una manera muy peculiar.
Pero Galuboie no fue una absoluta invención mágica, sino que hacía ya un tiempo que se estaba gestando dentro de Crasnie, quien se mantenía impávide, pues desconocía el hecho.
La piel de Galuboie era de un color como el celeste, sus ojos como dos manchas, su boca desproporcionadamente grande, su cabello como algodón. Su personalidad huraña le hacía le menos comunicative de todes les entes. Pero su inteligencia sobrepasaba a la de Crasnie aun y mejor. Es por esta razón que cada vez que emitía un juicio les demás quedaban pensando.
En un tiempo ya vetusto, después del nacimiento de este ente, cuando ello misme se propuso idear un mundo para sí dentro de la inmensidad crasniana, descubrió un cubo sobre el suelo. El artefacto tenía la superficie bruñida y con el brillo que ocasionaba confundió a Galuboie, quien creyó en principio haberle encontrado una salida a la mente de Crasnie, su creadore.
Al acercarse notó que aquella luz no era un portal. Era una caja. Se veía transparente, pero emanaba intermitentemente luces de colores. Esto impresionó mucho a Galuboie, decidiendo ello sentarse rostro al cubo para examinarlo y contemplarlo.
Así estuvo un rato, sin tocarlo, con asombro, mientras el aparato destellaba, sin comprender ello cómo un artefacto de tal clase podía encontrarse en medio del vacío. Aunque algo dedujo Galuboie y fue acertade en eso: que fuera lo que fuera, se trataba sin duda de algo cuya existencia Crasnie debía de desconocer, ya que descansaba en el mismo lugar que ello.
Por cansancio lo tomó y comenzó a caminar, cubriéndolo con una mano, mientras procuraba proyectar todo lo que se había imaginado con el fin de darle forma física real.
En ese trabajo estaba cuando el cubo comenzó a emanar una luz permanente, atrayendo su atención.
Dentro del cubo fluían imágenes confusas, aparentemente distorsionadas, que concurrían en varios puntos.
Galuboie notó que por alguna razón desconocida, u olvidada, le resultaban afines, aunque no propias.
Observaba a los seres que interactuaban allí dentro y se sorprendía cuando todos y cada uno en algún momento parecía mirarle a los ojos a través del cristal.
En un principio Galuboie se sobresaltaba cuando eso sucedía, pero luego se mostró más tranquile, aún cuando en el cubo vio con claridad una situación violenta, cuyos protagonistas poseían un rostro aún más familiar que todos los que ya había contemplado.
Pero a pesar de esto Galuboie no lograba reconocer a nadie que se hallara allí dentro. No, si no hasta que visualizó a una persona con características similares a las suyas, pero que de seguro no era ello, pues el color del pequeño ser de cubo era como el del cobre...
Le pequeñe lloraba y su llanto generaba un eco en la inmensidad de la consciencia en que Galuboie vivía.
Luego, le niñe de la imagen llevó sus manos a la cara para taparse los ojos y el cubo se sumió en la oscuridad como si se hubiera apagado.
Deseperade, Galuboie manipuleó el artefacto, intentando hacerlo funcionar una vez más.
Y fue inútil. Entonces lo intentó agitando el objeto.
Y fue útil.
Realmente eficaz, porque el aparato se programó desde el principio tal como cuando lo encontró.
Después de divertirse nuevamente con los cuadros que se desarrollaban en el cubo,creyó conveniente consevarlo y no halló mejor manera de ocultarlo que tragándolo.
Y lo hizo.
Introdujo el aparato lentamente en su boca y se dispuso a comerlo. Fue en ese momento en que oyó un ruido proveniente de las alturas y de todas direcciones. Luego, un temblor en el suelo terminó por asustar a Galuboie.
De inmediato deglutió el cubo y se acurrucó contrayendo su cuerpo, en un intento quizá instintivo de autoprotección. Cuando se aseguró de que ya no había peligro se incorporó y decidió dar una caminata, mientras reflexionaría sobre todo lo acontecido, intentando comprender el sentido de aquella revelación y de aquel alarmante movimiento sonoro.
De a momentos recordaba el suceso y se hacía preguntas a cerca de él. Y con el paso de los tiempos fue que una vez se olvidó de todo, del temblor que había acaecido en su espacio, del terror del que fue preso en ese momento y hasta del cubo que una vez encontró.
Y con la mente despejada de cualquier otro asunto volvió a ocuparse de su proyecto primario: crear.
Así fue que con el tiempo sintió la necesidad de crear un mundo en donde existiera una infinidad de vidas que lo configuraran y le dieran un sentido para ser. Y que ellas tuvieran un sentido para ser gracias al mundo.
Y lo proyectó en un instante...
La creación era perfecta; no era más de lo que se había propuesto, pero mejor...
Su más maravillosa creación fue una especie de bestia llamada Galuboien-Sin (hijo de Galuboie)...
De este tipo confeccionó dos, adornándolos con innumerables características. Incluso logró dotarlos de consciencia, trabajo muy complicado para un ente de tan corta edad.
Ambos ejemplares de galuboien-sin vivían en el primer valle que Galuboie diseñó, alejados de cualquier otra forma de vida. Y tuvo, Galuboie, la precaución de encapsularlos en material transparente, suponiendo que podrían pensar en escaparse o en malograr el sitio que les construyó. Y obstruyendo aun más la libertad de sus hijos colocó un aparato visor cerca de donde ellos estaban para vigilarlos.
A veces los notaba tan solitarios que pensaba en sí misme y en su soledad.
Pasaba los tiempos, Galuboie, procurando escapar de la subconsciencia de Crasnie, pero no lo lograba. Entonces hacía espacios.
Según la oportunidad se diera entablaba conversaciones con aquellos en quienes se reflejaba toda su personalidad, los galuboien-sin. Y al tiempo que les enseñaba lo que ello sabía sobre la existencia, les proporcionaba una amplia variedad de oportunidades de ser y de hacer cosas.
Un día, hablando con ellos, le preguntó a uno a cerca del milagro de la vida.
-Dime, Gard- pues ese era el nombre del ser animado-, ¿porqué crees que estás vivo?- preguntó con un dejo de soberbia.
-Evidentemente- comenzó Gard, dentro del alberge que su diose le había construido- porque tú así lo has deseado.
-Si así es, Gard, respóndeme- y su tono se volvió aun más jactancioso- ¿para quién vives?
Pudo Galuboie advertir en los ojos de Ara, cuya contextura física era distinta a la de Gard, cierta molestia ante la pregunta.
-Evidentemente- le explicó el humilde Gard- para ti...
-¿Y tú?- cuestionó Galuboie ya dirigiéndose a Ara-, ¿qué consideras sobre el asunto?
-Lo que querías oír oíste- replicó solemnemente la mujer-. Es decir, para aquél objeto original por cual nos creaste es que vivimos, o al menos creemos vivir.
-Propiamente- añadió Galuboie.
-Sin ver todo esto- reparó Ara-, ahora respóndeme tú: ¿Porqué y para quién vives tú?
Galuboie no supo qué responder. Y permaneció en silencio sin que su imponente voz resonara en el cielo del mundo de Ara y Gard.
Galuboie no supo qué responder y permaneció en silencio, pensando en de qué le servía ser y estar en Crasnie; y de qué le serviría a Crasnie misme ser y estar.
Pero ya tenía una respuesta, sabía con qué fin, aunque inconsciente, había inventado tantos mundos y tantas vidas y dos seres tan inteligentes... Para que le ayudaran a pensar...
Y es que en realidad Galuboie se había ayudado a sí misme.
Pero aquella aventura creativa con que perfeccionaba su capacidad reflexiva y confeccionaba un sitio habitable para sus criaturas (que le duró varios evos), fue sólo hasta que Crasnie, su creadore, se dio cuenta de su existencia real.







SOBRE EL NACIMIENTO Y
SUFRIMIENTO DE ZELONIE.

El nacimiento psicogénico de Zelonie fue paulatino; con una programación y ordenamiento dignos de ser mencionados. Quizá haya sido el mejor trabajo estético logrado por Crasnie (de los trabajos que hizo a conciencia).
Era Zelonie, como su nombre lo indica, de un color como el verde. Su rostro con menor cantidad de pigmentos también conservaba aquel tono. Sus ojos lineales emanaban una tristeza que inundaba toda la habitación en que residía. Y es que Zelonie no era más que une infelice.
Las causas de la tristeza que le embargaba provenían de fuentes muy variadas. Una de ellas, no siendo la más considerable, pero que Zelonie más tenía en cuenta, aun sin razonarlo, era la soledad...
Desde el momento en que Zelonie nació jamás tuvo a nadie con quien estar, ni conocimiento sobre materia alguna, ni situaciones vividas, ni nada que pudiera corresponder a la vida común de una persona como ello era. Sólo sabía que existía...
Ni siquiera tenía la idea de que alguien le había creado; es que a diferencia de Galuboie (que se autogestó) Zelonie fue inventade para experimentar la soledad. Y en esa nesciencia Crasnie esperaba encontrar la respuesta a las preguntas que se hacía a cerca de la capacidad del ser consciente de comprender su propia existencia e idear formas y productos que no correspondieran a ningún género. Pretendía extraer en base a ese nuevo ser toda la sabiduría psicoanalítica.
Pero Zelonie no llegaba ni a suponer que su origen había sido por aquella razón tan importante para Crasnie. Sólo sabía que existía... Y que se hallaba en soledad.
Esta era la diferencia fundamental que tanto separaba al estado psíquico de Zelonie del de Galuboie. Extendiendo, el ánimo de aquello era afectado continuamente por causa de su pensamiento, que también era deficiente.
Si en un momento Zelonie pensaba, el pensar le conducía a meditar, y meditando se hacía preguntas, para comprender luego que no tenían respuestas.
Sólo quedaba lamentarse, y era justamente lo que hacía. Y lo hacía hasta que ya no podía; entonces se decidía a actuar y encontrar una verdad aventurándose a seguir viajando por el imponente y vacío espacio crasniano.
Cuando se percataba de que no podía encontrar nada nuevo se acongojaba, tan largo y tan profundo, que la pena le duraba durante un estado perpetuo.
Se trataba de un proceso cíclico que no hizo más que sumergirle en un desgano que poco a poco fue como alimentándose de su alma interna. Hasta que ya no quiso seguir intentando y pensó en dejar de vivir...
Crasnie supo sobre la tristeza que nació en Zelonie y decidió, por obligación, comunicarse con ello para impartirle ánimo, explicándole el objetivo que, aún sin saber, cumplía estando vive.
Una vez, mientras Zelonie divagaba, una suerte de fuerza se introdujo en su mente; evidentemente se trataba de otro ser. Y como jamás había recibido influencia externa alguna, se quedó perturbade.
Cuando se recompuso, pudo percatarse de que la fuerza intentaba comunicarse con ello. Al oír algo como una voz se sorprendió, porque no conocía nada en absoluto; a diferencia de Galuboie, que hasta inventó su propia lengua.
-Hola, Zelonie- dijo la voz.
Pero Zelonie parecía no tener la capacidad de formular y por tanto de decir ni una palabra. Sin embargo, el latido de su pensamiento fue suficiente para que su interlocutore le comprendiera.
-Sí, ese es tu nombre- advirtió Crasnie, como respuesta a lo que Zelonie pensó.
“Cómo”, se preguntaba en abstracto ello.
-Quizá no entiendas nada- prosiguió aquel ser nuevo para Zelonie-, pero yo te lo explicaré: no eres más que un efecto de mi capacidad de hacer. Tu estás en mi interior. En un sitio que he denominado Nichtó, porque, como es consabido por ambos, allí no existe nada, ni nadie; excepto tú.
"Por otro lado, eres un antropomorfe como yo. Y te he dado a luz para probar si con mi inteligencia, pero en condiciones primitivas, o pero sin factores externos que limiten a tu imaginación, desarrollas un método de creación distinto del mío, que sea original y propio.
Experimentalmente fue que confeccioné tu organismo, pues nunca antes lo había hecho.”
Zelonie no comprendía las razones que Crasnie le ofrecía.
-Otra razón por la que te ideé- siguió Crasnie- es la siguiente: resulta que en el mundo exterior a tí existe una variedad de elementos que en él fluctúan y mundos que en él están incluidos. Todos pertenecientes a una forma ya vista por mí en el pasado.
"Ahora bien, tú, que nada has visto tendrías la posibilidad de conformar elementos nuevos y mundos nuevos.- Zelonie permanecía sin objetar- Y talvez si te dieran las ganas podrías inventar tu propio medio... Yo sé que no será asunto fácil. Aunque con esfuerzo lo lograrás. ¿Qué opinas?
Zelonie, todavía en desacuerdo, no respondió.
-¿Qué opinas?
Zelonie pensó en su mente que sí; pero sólo para complacerle.
Y habiéndose imaginado estando escapando de aquel no-lugar, fue que Zelonie selló todo malogrado pensamiento que a cerca de Crasnie había formado. Lo hizo hasta que las intermitentes interrupciones de ello tuvieron cesación.
Y en la posterior condición de estado fue que decidió trabajar, pero no para Crasnie, sino para sí misme. Es que en su ingenuidad creía que podría crear algo dañino para su predecesore y fugarse de ello sin ser advertide.
Zelonie sabía que su tarea iba a resultarle un tanto complicadísima. Podría ser que ideando "formas", como le había mandado Crasnie, que le ayudaran a completar el éter o de alguna otra manera similar encontrara un sitio por donde escapar.
Ahora bien, Crasnie era dueñe de un estilo artístico que solía ser muy arquitectural. Cada obra de su ingenio tenía un lugar físico que lo contenía, cubría y soportaba. Por alguna razón que no viene al caso, Crasnie conocía sobre los objetos concretos y la materia del universo que los humanos estudiamos. Incluso recordaba cómo formular en su imaginación distintos tipos de complejos arquitectónicos.
El espacio de Zelonie era una habitación vacía, cuyas extremidades circunferenciales constituían una pared, de un material, para que comprendáis vosotros, parecido al vidrio... No había luz por dentro.
Zelonie, quien gravitaba en la esfera, representaba el punto medio de la habitación. Y aunque creyera viajar de un lado a otro, no hacía más que girar sobre sí misme.
La conversación que se dio entre ambes, le hizo percatarse de que para Crasnie ello no era otra cosa que un experimento, razón que a cada instante le hacía reincidir en su deseo de vengarse de su progenitore y conseguir un mejor destino, lejano a toda la monotonía perpetua en la que estaba sumide.




MÁS DATOS SOBRE LE ANTROPOMORFE BLANQUE.
Por dentro se puede hablar de una habitación inmensa, con una extensión sin límite que deja de existir donde nace la ausencia de toda materia física, llamada "nada".
Resulta una tarea no sólo tediosa, sino también imposible delimitar ambos campos; es decir, dónde termina uno y comienza el otro.
Bien, en ese reducido espacio residía un ser que vagaba por los dos sitios y en su intersección realizaba (hacía realidad) sus ideas.
Su cuerpo era humanoide, su pensamiento similar al de un dios. Su órgano visible rechazaba por completo toda la luz que le tocaba.
Se llamaba a sí misme Biélaie...





ARA Y GARD, LOS GALUBOIEN-SIN.
Ara y Gard eran dos humanos que nacieron ya adultos, con todos sus atributos desarrolados a cabalidad y con un motivo aparente en su existir: brindar aquello que les era propio a su diose celestial Galuboie, que les obsequió la vida.
Sin embargo ello se había ausentado durante un largo tiempo... Y Gard y Ara tuvieron la libertad de entablar una importante conversación.
-¿Ves Ara, todo lo que nos rodea?- preguntó Gard, mientras observaba una flor que creció en la cápsula que le resultaba de hogar.
-Con esfuerzo puedo visualizar aquella bola brillante.- respondió Ara, mirando el suelo cabizbaja- Y aquella cosa gigante parecida a montañas y a los otros seres vivos, los que se mueven y los que no... Pues he sido confinada a vivir dentro de este cubo, yo no sé porqué, ni por cuánto...
-Bien, Ara;- continuó Gard sin mover un párpado por la queja de su compañera- todo esto que disfrutamos de ver nos ha sido entregado por Galuboie, que todo lo ha hecho hermoso. Ello es el foco y la luz que emana; también todo lo que la luz toca... y la sombra. Y lo que no es luz, ni objeto, ni sombra también es. Así mismo, nosotros somos parte de ello.
-Entonces dependemos de cómo ello se encuentre...?
-No, el hecho es que dependemos de su existencia, pero no de su estado.
-¿Y esa es razón suficiente como para que debamos honrarle y adorarle?
-Originalmente.- contestó Gard- Y en eso se fundamenta nuestra agraciada existencia.
-Pues a mí esta existencia- replicó la mujer- no me gratifica ni en lo mínimo, ni me es bastante tampoco. Aquí no hay otra cosa que dos cofres que nos encierran. De lo que reside en el exterior no podemos disfrutar. Yo quisiera saber porqué nos ha creado con la peculiaridad de poder sufrir... fisiológica y psicológicamente. Si... niégame esto: ¿no sientes pena cuando sabes que tu vida se explana en forma circular?
-Pues...- dijo Gard mientras pensaba- yo me alegro por estar vivo...
Y en esas palabras develó todo el temor que sentía detrás de su supuesta conformidad. Pero Ara no creyó lo que le afirmó y en su mente se preguntó: "¿no será que le tal Galuboie necesita que alguien le llame importante?"






BESTIA ETA.
Así como Galuboie nació en Crasnie sin que ello lo supiera, algo nació en Galuboie sin que se percatara. Podría decirse que era un subproducto de le primere creadore. La criatura de que os hablo no es susceptible de descripción alguna; es inefable. Por esto, particularmente, le llamo Eta, ya que era una suerte de ser totalmente amorfo, como el agua; pero duro, como el metal.
Vivió en la inconciencia de su celeste mentore, como un feto, inerte, pero despierto.
Percibía de modo metafísico lo que Galuboie percibía. Y procuraba no perderse de ningún conocimiento, pues parecía una característica inherente en ello el anhelar la adquisición de sabiduría.
Una vez Galuboie dormía. Y Eta procuró escapar de su mente para conocer las cosas tal como Galuboie las conocía. Pero en su recorrido por el cuerpo de aquel se topó con un objeto peculiar, que le impedía el paso a través de uno de los órganos. Entonces Eta retrocedió en el camino y terminó escapando por la boca, que era justamente lo que había estado tratando de evitar, para no despertar a Galuboie.
Y Galuboie se despertó...
Galuboie se despertó, pero no vio a nadie y volvió a dormirse en medio de la nada y cerca de lo que había creado. Allí fue donde se alojó la bestia Eta, en el mundo de Gard y Ara. Cavó un pozo y se arrojó dentro de él cubriéndose con la tierra removida a esperar el momento oportuno para salir.
Mientras tanto pasaría el tiempo observando la creación de Galuboie. Y se maravillaría con los demás seres vivos, queriendo ser como ellos.
Eta escapó del cuerpo de Galuboie, pero no lo hizo sole. Se llevó consigo un objeto colgendo de un órgano suyo.
Se trataba de un artefacto pequeño... Un cubo.





PEREGRINACIÓN DE GALUBOIE
Y SU ENCUENTRO CON ZELONIE.
Luego de haber realizado todo lo que en su mente ideó, Galuboie emprendió una peregrinación, caminando durante evos y evos hasta perderse en el más profundo de los vacíos.
En aquel extremo de la nada encontró una pared como de cristal, similar al material con que estaba hecho el cubo que una vez había visto.
Todo parecía oscuro al otro lado de la pared, no podía ver nada. Y pensó, otra vez, que rompiendo el cristal hallaría la salida.
Inclinó uno de sus brazos hacia atrás y lo llevó en golpe a fin de destruir la imponente pared.
La mano impactó contra el material sólido. Se oyó un sonido estridente...
Galuboie se alejó rápidamente del complejo y unos instantes después una grieta apareció recorriendo gran cantidad de la cápsula.
Miles de otras grietas marcaron el cristal resquebrajándolo.
Le joven Galuboie pensó que quizá no fue buena idea la de intentar demoler la pared, puesto que ahora podría causar una terrible explosión.
Pero lo cierto era que la cápsula iba a estallar debido a una fuerza que actuaba en su interior, no por algún facto externo.
Una masa semilíquida se escapaba por los poros del cristal, con una presión interna que mayor no pudo haber sido, ya que a instantes de aparentar detener su movimiento expansivo, provocó una implosión, estallando en el exterior, desparramándose por todo el lugar, hasta donde los ojos de Galuboie podían ver.
Parecía un mar de materia orgánica lo que cubría a Galuboie ahora, mientras ello se movía lentamente, buscando desplazarse. Vio a lo lejos una verde mancha que, en medio del fluido transparente, relucía como algo novedoso para el ser celeste. Pero no se permitió suponer, esta vez, que fuera algo esperanzador, como podría serlo una salida.
Y al acercarse a las cercanías de aquello, supo de manera instantánea que se trataba de un antropomorfe, como ello. Incluso supo que sabía su nombre.
-¡Tú eres Zelonie...!- exclamó, casi cubierte por el fluido, nadandoen él. Aunque sabía que aquello no le comprendería, ni por lenguaje, ni por código. Aun así reicidió en la intentona por despabilarle a le otre.
-Tú eres Zelonie, yo soy Galuboie- insistió.
Pero Zelonie no contestó, no sólo por no saber hablar... Estaba aturdide por tanta luz repentina, algo así como si hubiera recién nacido. No sé si alguno de vosotros recordará ese momento... Zelonie sólo flotaba rostro arriba, sobre su ser creado y en unos instantes se inclinaba para mirar a Galuboie.
La materia semilíquida se dispersó tanto que llegó a reducirse a algo que se podría denominar como pantanal-sólo para que tengáis una leve idea, porque, recordad que era una materia incolora.
Entonces ambes antropomorfes tuvieron la oportunidad de conocerse.





EXENCIÓN DE CRASNIE.
Es una flor muy linda la que observa Zelonie, mientras ue Galuboie no deja de vomitar a causa del mareo que sufre por estar a una altura tan grande de lo que fuere. Zelonie se dirige a un sitio sobre su meteorito y babea, mirando un par biológico suyo. Se encuentra absorte, sin prestar atencion a nada, ni siquiera a lo que Crasnie le advierte.
Galuboie:
"Mira cómo vomitamos sin saber por qué,
pero por culpa de Crasnie."
Zelonie:
"Yo me estoy babeando."
Crasnie:
"Te vas a chocar a esa velocidad,
si no dejas de abstraerte con esa flor, Galuboie."
Añade Crasnie:
"Creo que deberé eximirles a les dos."
Les tres viven desnudes, es decir, sin ropaje. Une parade... otre arrodillade... y le últime flota en la nada... mientras... llora...




MAS DATOS SOBRE LE ANTROPOMORFE AZUL.
De por fuera y lejos es una casa pequeña, que refleja toda la luz que le llega. En el trozo de tierra que le sirve de sustento moraba un ser que sobre el universo las mónadas no conocía. Ni siquiera sabía sobre sí misme. Gracias a su hermane- digo esto porque nacieron juntes y salieron del mismo lugar- fue mentade por alguien y llegó con el tiempo a entender cosas de la existencia.
Le llamaba, le otre, Sinie...


( Y lo peor es que continúa...)
 
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