Daniel Lacatus
Poeta recién llegado
el que conoció
la capa gruesa de nieve de Siberia,
los vientos de Kabul.
En Delhi, vio los muertos
quitándose el polvo
y le arrodilló al dragón chino.
Mi padre
que miró a los ojos a los dioses de Nara,
en Delfi habló con el oráculo
y respire las cenizas en Ganges
Ni siquiera la fuerza de Áyax de Salamina,
ni la furia de Agamemnon
o la astucia del dueño Zeus
pueden desanimarle;
Con su soplo derrite la bala
la capa gruesa de nieve de Siberia,
los vientos de Kabul.
En Delhi, vio los muertos
quitándose el polvo
y le arrodilló al dragón chino.
Mi padre
que miró a los ojos a los dioses de Nara,
en Delfi habló con el oráculo
y respire las cenizas en Ganges
Ni siquiera la fuerza de Áyax de Salamina,
ni la furia de Agamemnon
o la astucia del dueño Zeus
pueden desanimarle;
Con su soplo derrite la bala