Nosotros, tras el brillo de sus ojos,
y la voluntad de los mundos translucidos;
con la humildad de esos afluentes más negros,
y un mapa de abrazos coralinos…
con otra estirpe de lobos,
en los cuadernillos franceses,
y esas noches que pasaron entre flores de luna:
las que exhalan un elixir de agujas etéreas…
sensibles tierras,
que respiran música latente,
que provienen de un licor de siete torres...
de los arcoíris alborotados por los cañaverales….
De su casa de escaleras, entre cuerdas de guitarra;
boquita de pez y calco humano,
letra sobre letra,
tras cortejos de faisanes.
Tras consultar, los tratados del tacto;
los recuerdos que ondean sobre el cultivo…
con la piel, de bosques erizados;
nos dicen de cada revolución de los colores íntimos…
la madre de esas literaturas,
y esas cosas que marchan,
apacibles, por sus órbitas.
y la voluntad de los mundos translucidos;
con la humildad de esos afluentes más negros,
y un mapa de abrazos coralinos…
con otra estirpe de lobos,
en los cuadernillos franceses,
y esas noches que pasaron entre flores de luna:
las que exhalan un elixir de agujas etéreas…
sensibles tierras,
que respiran música latente,
que provienen de un licor de siete torres...
de los arcoíris alborotados por los cañaverales….
De su casa de escaleras, entre cuerdas de guitarra;
boquita de pez y calco humano,
letra sobre letra,
tras cortejos de faisanes.
Tras consultar, los tratados del tacto;
los recuerdos que ondean sobre el cultivo…
con la piel, de bosques erizados;
nos dicen de cada revolución de los colores íntimos…
la madre de esas literaturas,
y esas cosas que marchan,
apacibles, por sus órbitas.