Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Letras muertas
Después de tanto caminar
yo me encontré de nuevo,
en aquel lugar,
donde los soles se vestían negros
y las lunas eran de papel;
junto al águila y los ciervos,
y mil alturas sin poder
beber un mar de besos,
cuando la luz dejó su luz sobre tu piel
yo vi el reflejo del instante
amargo y amarillo de una carta,
sin remite y remitente,
quizá por olvido,
o también por la negrura de tu amor,
que me decía con odio al oído, no pares,
cuando te esclavizaba,
sigue y sigue,
o más bien, Quiroga, Quiroga…
que me rompes
y yo quiero estar viva
para volar sobre el viento…
Y cuando leí tu carta
supe que eras tú,
aquel papel de luna
donde el culo me limpié.
La fantasía se hizo presente,
cogí una botella y respondí
dentro y siempre;
y navegó por el mar
hasta una isla secreta,
depuradora del zar,
donde las botellas abiertas
se utilizan en su reciclar,
para tapar las bocas
de las letras muertas.
Después de tanto caminar
yo me encontré de nuevo,
en aquel lugar,
donde los soles se vestían negros
y las lunas eran de papel;
junto al águila y los ciervos,
y mil alturas sin poder
beber un mar de besos,
cuando la luz dejó su luz sobre tu piel
yo vi el reflejo del instante
amargo y amarillo de una carta,
sin remite y remitente,
quizá por olvido,
o también por la negrura de tu amor,
que me decía con odio al oído, no pares,
cuando te esclavizaba,
sigue y sigue,
o más bien, Quiroga, Quiroga…
que me rompes
y yo quiero estar viva
para volar sobre el viento…
Y cuando leí tu carta
supe que eras tú,
aquel papel de luna
donde el culo me limpié.
La fantasía se hizo presente,
cogí una botella y respondí
dentro y siempre;
y navegó por el mar
hasta una isla secreta,
depuradora del zar,
donde las botellas abiertas
se utilizan en su reciclar,
para tapar las bocas
de las letras muertas.
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