En la inmensidad del magma
que provoca la autopsia del olvido,
se rompe el claroscuro de la noche
que roza las cicatrices del silencio;
como anestesia de luz por las hendijas
que reverbera en el nistagmo de tus ojos.
Revuelve el lienzo de tejidos
que subyacen en el limo de mis huesos,
rompe con todos los estigmas,
claudica con todos los estragos,
mimetiza el lodo de la ciénaga,
al hundirme en el caos de los vagos recuerdos
que amortizaron por años las leyendas
en el matiz broquelado de recuerdos.
Morir para ver la vida desde el fondo,
hacer añicos el lugar del abandono
para empezar de nuevo;
como siempre, de un taciturno amor nonato,
por piedras calcinadas
muy despacio
entre tanto trajinar de monopolios,
y lentamente…
me vengo levantando.
URL para compartir esta publicación