Una vaga esperanza, se estanco en cada palpito.
Estoy aquí, expresando esta libertad en cada cántico.
Pensando que la vida es bella cuando menos te lo esperas.
Que aveces hay mas bueno que malo aunque no lo creas.
La mirada agachada, con un leve brillo de alegría.
El tiempo sumiso de mi voluntad enfermiza.
La palabra marchitada, pensé que me quería...
Sin pedir permiso imploro. Este mal nunca termina.
La levante, levante un momento...
Al igual que diste tus besos entre mentiras...
levante tus parpados y seque tus mejillas...
Ahora creo que el espejo me sonreía
Tu mirada me dio lo que nunca tuve.
Me sostuve, reía. No me quería marchar.
Pero fueron tus ojos lo que nunca me volviste a dar...
Estoy avanzando, ese parece mi sueño.
Muriendo por un corazón, del cual no soy el dueño.
Enséñame tus perlas, regalame tus gemas.
No hablo de tesoros.
Hablo de tu olor, de tu piel, lo que ya no me dejas...
La levante, levante un momento...
Al igual que diste tus besos entre mentiras...
levante tus parpados y seque tus mejillas...
Estaba tranquilo, feliz y sonriente.
Saludando a la vida, despidiéndome de la muerte.
Siendo todo lo necesario para que seas fuerte.
Pero siempre estuve solo... abandonado de toda suerte...
La levante, levante un momento...
Levante la mirada después de tanto tiempo...
Tremenda escena vislumbraron mis retinas...
Nubes negras y lagrimas de ángeles desdichados.
Ya nada me sienta bien, solo ante la inmensidad del tiempo marchitado...
Hoy es otro día... Otro día igual...