Un beso se quedó levitando
en la
alforja de mis ensueños;
un beso húmedo
encarnado en místicos ventanales
donde se asoman sus ojos.
Ese beso delira en mi piel
Jadea en mi cuello
con aromas de primavera,
con pensamientos candentes
atropellando columnas de ausencia
barriendo la tibia soledad de la noche.
Hoy
me encierro en el cerco
de sus labios
para renacer como ascua
en la hoguera de su piel,
pleno de ansias
y derramado
entre deseos que se hunden
más allá de la brisa celeste,
más allá de la angustia
que me deja
el resplandor de su recuerdo.
Hoy
me abrigo en rapsodias
de leves susurros
para oírle cercana, dichosa y eterna.
Quiero aprender a quererle
con lágrimas de sal,
suspirando en esta lejanía
sintiendo un beso suyo
en esta titilante noche fría.
EBAN
en la
alforja de mis ensueños;
un beso húmedo
encarnado en místicos ventanales
donde se asoman sus ojos.
Ese beso delira en mi piel
Jadea en mi cuello
con aromas de primavera,
con pensamientos candentes
atropellando columnas de ausencia
barriendo la tibia soledad de la noche.
Hoy
me encierro en el cerco
de sus labios
para renacer como ascua
en la hoguera de su piel,
pleno de ansias
y derramado
entre deseos que se hunden
más allá de la brisa celeste,
más allá de la angustia
que me deja
el resplandor de su recuerdo.
Hoy
me abrigo en rapsodias
de leves susurros
para oírle cercana, dichosa y eterna.
Quiero aprender a quererle
con lágrimas de sal,
suspirando en esta lejanía
sintiendo un beso suyo
en esta titilante noche fría.
EBAN
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