Martín Enrico
Poeta recién llegado
Te encontré mientras leía una hoja en blanco,
mientras le hacía algunas preguntas al futuro,
la mañana solitaria en que te hallé fue la
ansiada despedida de mi angustia inveterada.
Me dejé ganar por tu feroz ternura,
por tu cuerpo de mujer y alma de ángel,
no me atreví a luchar conmigo mismo
ignorando el espejismo que de mis sueños te alejaba.
Fue un latido el que sopló tu aire en mis venas
construyendo en mi memoria tus anhelos,
en las breves eternidades sin tenerte
he recorrido mil ciudades y sus cielos.
Deprimí a la soledad al mencionarte,
se callaron los silencios de mis dudas,
se rasgó las vestiduras la nostalgia
y se vistió de primavera mi presente.
Son algunas de las cosas que han pasado
mientras miraba al horizonte incomprensible,
el camino se ha poblado de canciones enamoradas
y las estrellas tienen sentido finalmente.
Te encontré mientras leía una hoja en blanco.
mientras le hacía algunas preguntas al futuro,
la mañana solitaria en que te hallé fue la
ansiada despedida de mi angustia inveterada.
Me dejé ganar por tu feroz ternura,
por tu cuerpo de mujer y alma de ángel,
no me atreví a luchar conmigo mismo
ignorando el espejismo que de mis sueños te alejaba.
Fue un latido el que sopló tu aire en mis venas
construyendo en mi memoria tus anhelos,
en las breves eternidades sin tenerte
he recorrido mil ciudades y sus cielos.
Deprimí a la soledad al mencionarte,
se callaron los silencios de mis dudas,
se rasgó las vestiduras la nostalgia
y se vistió de primavera mi presente.
Son algunas de las cosas que han pasado
mientras miraba al horizonte incomprensible,
el camino se ha poblado de canciones enamoradas
y las estrellas tienen sentido finalmente.
Te encontré mientras leía una hoja en blanco.