prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Yo que pensaba
que era una piedra abortada por el río del tiempo
en una oblicua orilla de soledad.
Yo que pensaba
que era una sombra pulverizada
sobre un llanto de luz.
Yo, que iba a preguntar los precipicios
si entre los buitres
tenían alguno que devore carne amarga.
Yo, que quería hablar con las brujas
para que me convirtieran en un ciervo
y me arrojaran en una mina abandonada
para escribir con sangre de lobo en la punta de mis cuernos
sobre el corazón de la montaña
y antes que los murciélagos eleven a mi cuerpo,
escribir sin parar
lo que fuera este maldito poema
que hoy mismo no encuentra su razón de ser.
Yo que me sentía tan triste
como si miles de sanguijuelas
llevaban mi sangre a un lugar
muy dentro de la arena
donde empezaba el iris de un ojo
tan grande que su lágrima era ese lago
donde nos sentíamos libélulas en un barco vacío.
que era una piedra abortada por el río del tiempo
en una oblicua orilla de soledad.
Yo que pensaba
que era una sombra pulverizada
sobre un llanto de luz.
Yo, que iba a preguntar los precipicios
si entre los buitres
tenían alguno que devore carne amarga.
Yo, que quería hablar con las brujas
para que me convirtieran en un ciervo
y me arrojaran en una mina abandonada
para escribir con sangre de lobo en la punta de mis cuernos
sobre el corazón de la montaña
y antes que los murciélagos eleven a mi cuerpo,
escribir sin parar
lo que fuera este maldito poema
que hoy mismo no encuentra su razón de ser.
Yo que me sentía tan triste
como si miles de sanguijuelas
llevaban mi sangre a un lugar
muy dentro de la arena
donde empezaba el iris de un ojo
tan grande que su lágrima era ese lago
donde nos sentíamos libélulas en un barco vacío.
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