evy pineda
Poeta recién llegado
Óyeme amiga que perpetuamente repites mis tristes y alocadas palabras
acompañame hasta aquella lejana orilla a la que llamamos luna vida,
camina lento a mi lado, que el tiempo que elegimos vivir ya casi se nos acaba
sigueme a aquella zona en la que con dulzura de hermana la cara me acariciabas.
Toma mi mano y sin soltarla recuerda que muchos deseos ella apretaba
este tu puño enojado con la vida es el que siempre oprimió a mi anima cansada;
solo recuerda que en este camino vamos juntas pero nunca mezcladas
tus eres agua de un viejo y lento rio y yo alma que huye de la triste manada.
Si ves, en esta orilla si hay oscuridad para poder largamente besarnos
para tocarnos la piel que inerte es testigo del paso de los asesinos años;
aquí sobran los segundos para recorrer la historia que amante abrigamos
así que rozame con las manos benditas tuyas que, son las mías al amarnos.
Anda amiga que perpetuamente besas mis ansias dolorosamente agrietadas
y siente la brisa que ya el atardecer nos entrega con pasión y en libertad alada;
salta de este monte al otro sin la ayuda ya de mis cansadas ganas accidentadas
alza el vuelo amiga sombra y cruza conmigo el abismo que nos separa de la isla encantada.
acompañame hasta aquella lejana orilla a la que llamamos luna vida,
camina lento a mi lado, que el tiempo que elegimos vivir ya casi se nos acaba
sigueme a aquella zona en la que con dulzura de hermana la cara me acariciabas.
Toma mi mano y sin soltarla recuerda que muchos deseos ella apretaba
este tu puño enojado con la vida es el que siempre oprimió a mi anima cansada;
solo recuerda que en este camino vamos juntas pero nunca mezcladas
tus eres agua de un viejo y lento rio y yo alma que huye de la triste manada.
Si ves, en esta orilla si hay oscuridad para poder largamente besarnos
para tocarnos la piel que inerte es testigo del paso de los asesinos años;
aquí sobran los segundos para recorrer la historia que amante abrigamos
así que rozame con las manos benditas tuyas que, son las mías al amarnos.
Anda amiga que perpetuamente besas mis ansias dolorosamente agrietadas
y siente la brisa que ya el atardecer nos entrega con pasión y en libertad alada;
salta de este monte al otro sin la ayuda ya de mis cansadas ganas accidentadas
alza el vuelo amiga sombra y cruza conmigo el abismo que nos separa de la isla encantada.
Última edición: