selenschek manfred
Hijo de la Luna
Miré sus ójos y vi un cisne blanco
sobre el suáve cristal azul turquesa
que vertía de magia sus pupilas
mojando de rocío aquel paisaje,
y diciéndole a mi alma cual secreto
que en silencio ella estaba enamorada
me blinde como fuerte acorazado
mi pecho un corazón con armadura
no pudo ante el poder que desplegaba
y me hinqué como esclavo ilusionado,
de su boca me dio la libertad
desde entonces la querré para siempre
desde entonces yo bebo de esa fuente
de su alma yo seré su condenado.
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