Sergio Qper
Poeta recién llegado
Duele el saber que soy libre cuando cae presa la noche;
cuando huyo de lo normal
y caigo de vuelta en mi nefasto mundo,
mío y de nadie más,
si no de aquel a quien le dejo entrar de vez en vez
a hacerme compañía
El sereno de una enamorada aurora
enjuga mi sudor apaciguando mi soledad,
al menos me acompañan mis lágrimas,
quienes me hacen huir de mi temor de ser yo ante los demás.
Vengo taciturno, siendo quien en verdad soy,
como la bruma incontenible
y a este mi paso que marca el camino de libertad nocturna,
impregnando mi piel de un sin sabor dulce
sin cadenas que aten mi alma a lo ideal
ni murallas que detengan mi fe en mí.
y voy como si en realidad fuese este mi mundo;
como si estuviera siendo liberado del deseo de negarme;
como si la venganza y la humillación fueren tibias;
como si mi paso liberara (cautivo en sí mismo) la imaginación
y desatara una sensación agradable la cual me convierte
en amo y señor de este mundo: mundo que construí
liberándolo en una noche de libertad
cuando huyo de lo normal
y caigo de vuelta en mi nefasto mundo,
mío y de nadie más,
si no de aquel a quien le dejo entrar de vez en vez
a hacerme compañía
El sereno de una enamorada aurora
enjuga mi sudor apaciguando mi soledad,
al menos me acompañan mis lágrimas,
quienes me hacen huir de mi temor de ser yo ante los demás.
Vengo taciturno, siendo quien en verdad soy,
como la bruma incontenible
y a este mi paso que marca el camino de libertad nocturna,
impregnando mi piel de un sin sabor dulce
sin cadenas que aten mi alma a lo ideal
ni murallas que detengan mi fe en mí.
y voy como si en realidad fuese este mi mundo;
como si estuviera siendo liberado del deseo de negarme;
como si la venganza y la humillación fueren tibias;
como si mi paso liberara (cautivo en sí mismo) la imaginación
y desatara una sensación agradable la cual me convierte
en amo y señor de este mundo: mundo que construí
liberándolo en una noche de libertad
Qpr-07
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