epimeteo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Otra historia de verdad
cumplió ya su centenario,
pero esta vez de un canario
que no quiso libertad
Estando en un platanar,
contemplando la besana,
le cantaba a la mañana.
con su inocente trinar.
Distraído, en su inocencia,
y dedicado a sus trinos
no supo leer su destino
ni en Cerbero la presencia.
Fue abortado su cantar
y frustrado fue su vuelo
y aunque en huir puso celo
ya no podía escapar.
Si escapar ya no podía
de su odioso carcelero
entonaba con esmero
su tristeza en melodías.
.
Cansado ya de trinar,
fríos barrotes picaba,
y el pobre desesperaba
por no poderlos limar.
Harto ya de cumplir años
y lleno de desaliento
desistió de todo intento
por los muchos desengaños.
Por tener ya mucha edad
y sus alas desplumadas
sus ilusiones pasadas
perdieron capacidad.
Viendo su canto agotado,
Cancerbero, sin piedad
quiso darle libertad
abriendo el portón cerrado.
Mas, el canario angustiado,
de la jaula, en su rincón
no se aproxima al portón
pues se sentía asustado.
Comido por la ansiedad
pensó el canario muy triste:
si a mí me falta el alpiste
¿para que la libertad?.
Esta historia no es de amor
si no de instinto animal;
piensen bien , mejor que mal
y no hagan juicios de valor
cumplió ya su centenario,
pero esta vez de un canario
que no quiso libertad
Estando en un platanar,
contemplando la besana,
le cantaba a la mañana.
con su inocente trinar.
Distraído, en su inocencia,
y dedicado a sus trinos
no supo leer su destino
ni en Cerbero la presencia.
Fue abortado su cantar
y frustrado fue su vuelo
y aunque en huir puso celo
ya no podía escapar.
Si escapar ya no podía
de su odioso carcelero
entonaba con esmero
su tristeza en melodías.
.
Cansado ya de trinar,
fríos barrotes picaba,
y el pobre desesperaba
por no poderlos limar.
Harto ya de cumplir años
y lleno de desaliento
desistió de todo intento
por los muchos desengaños.
Por tener ya mucha edad
y sus alas desplumadas
sus ilusiones pasadas
perdieron capacidad.
Viendo su canto agotado,
Cancerbero, sin piedad
quiso darle libertad
abriendo el portón cerrado.
Mas, el canario angustiado,
de la jaula, en su rincón
no se aproxima al portón
pues se sentía asustado.
Comido por la ansiedad
pensó el canario muy triste:
si a mí me falta el alpiste
¿para que la libertad?.
Esta historia no es de amor
si no de instinto animal;
piensen bien , mejor que mal
y no hagan juicios de valor