Libertad

San León

Poeta recién llegado
Hará ya un tiempo que
libertad
no es más que la bilis
en la boca del poder,
no es más que el esqueleto pútrido
de la flor
que jamás existió.
Tener una libertad implica
perder una libertad.

Libertad, es
el fantasma no-nato
del pueblo
azul
hundido en las mareas
de humo y gas.

Muda desesperación.

Libertad es poco más que una enfermedad mental
en la venenosa boca
del bestial poder.

Libertad, es el viejo pago
llevado a cabo con la sangre y el sudor
de quienes no conocen la libertad.

Libertad es la desnutrición,
la pobreza endémica,
la obesidad de los desinteresados, de los perdidos,
de los que perdieron el interés y la vida
vez tras otra con cada brillante desengaño de la
tosca y ruda sociedad
de los altos ángeles y los vagabundos rotos.

Libertad es la quemada prostituta
que cinco locos hicieron arder en la plaza del pueblo por lo de siempre.

¿Hablar de libertad?
Os maldigo, sucios perros.
Eléctrica enfermedad mental que viene y se va.
Vuestra esquizofrenia, la mía y la de todos.
Mejor ahora, que decís que hemos de apechugar.
Ya las guerras no son en pos de la libertad,
ahora son en nombre del progreso. Perfecto. Un poco menos cínico.
Felicidades, ya queda poco para que la estatua de la justicia vomite lágrimas
de santidad y perdición.

El mundo moderno tal y como lo conocemos
jamás existió.
El mundo moderno tal y como lo conocemos
se hundió en el naufragio constante de los siglos.
El mundo moderno tal y como lo conocemos
no hace más que suicidarse
vez tras otra
(y siempre habrá algún desgraciado que la recoja
en el balanceo de su última gota de sangre).
El mundo moderno tal y como lo conocemos
es la escoria que reside
en la negra bestia del corazón del progreso.
 
La zanahoria en la nariz de la clase social que no regenta el poder ( nosotros ). Con la esperanza de encontrarla vamos luchando, para que los poderosos la sientan y la disfruten; por nuestro esfuerzo ellos son más libres, o quizá esclavos de su deseo infinito, un deseo que pesa en la fuente ( nosotros ). Solo la muerte iguala clases sociales.
Es que los sueños no dejan ver la realidad, que mejor herramienta de manipulación para el que la conoce.
Tu poema es precioso como la verdad que contiene.

Reflexión sobre las cadenas que nos oprimen:
De niños nos enseñan el yo, ese!, que no entendemos en la infancia porque no existe en nuestra naturaleza. Desde este yo nos encadenamos para siempre. La libertad sería sin yo, él mismo destrozó esta quimera que llaman libertad. No existe el yo sin mi, y su cadena infinita de asociaciones; todas ellas nos hacen presos. La mente es el verdugo de la libertad.
Tengo que felicitarte porque me ha encantado tu poema.
 
Hectormaxx: En toda mentira radica una verdad que debemos descifrar; mucho más elegante que una verdad masticada. Nuestro es el reto de buscar una libertad individual y colectiva que no dependa de clases sociales o sistemas políticos, basada en el individualismo y en el colectivismo. Nuestro es el reto de aniquilar a la libertad tal y como la conocemos para reformularla desde cero. Muchas gracias por pasarte.
 
quepasa: el libro de la guerra (zun tsu), dice que no acorrales nunca a un enemigo, porque luchará hasta la muerte, déjale siempre una falsa escapatoria para que intente ir por ella y puedas darle caza. Así, si a las clases bajas se les da la idea de que en este sistema pueden luchar por su libertad y por su integridad, seguirán trabajando en el mismo sistema que les humilla y les rebaja.
Por otro lado, claro, la muerte nos iguala a todos, pero creer que es lo único que nos puede igualar resulta un tanto frustrarte. Como si no pudiéramos cambiar nada. Me parece que es una idea que perpetua la idea de que si no estas bien situado, no tienes ningún poder.
Por último, no estoy de acuerdo con tu reflexión sobre el yo, al menos no en parte. La concepción del yo es fundamental en nuestro desarrollo, ya que es desde nuestra propia óptica desde la que analizamos el mundo. Que hay demasiado egocentrismo, sí (pero en cierta medida también es sano), demasiado narcisismo, pues sí, excesivo. Creo que el problema del yo, en nuestra cultura capitalista, es que se da un sistema de consumo totalmente individualizado que empuja hacia el aislamiento, pero el sistema de producción es social y grupal (fábricas, equipos de trabajo, etc). Entonces, vivimos en una sociedad comunitaria donde -en teoría- cada individuo es necesario según su trabajo, pero a su vez, vivimos en una sociedad individualista, donde la vida privada es cada vez más cerrada (televisión individual, pc (personal computer) apartamentos individuales, coches privados, etc). Vivimos en la esquizofrenia dual del individualismo vs. sociabilización.

Me alegro de que te gustara el poema. Siempre es grato recibir mensajes que hagan reflexionar y sobre los que poder debatir.
 

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