Marcelo Namicela
Poeta recién llegado
Libertinaje
Disfruto ver tu tersa cabellera al viento,
ese escote de tu espalda y de tus senos,
ese ajustado jean que exhibe tu trasero
excitante a los ojos de los hombres obscenos.
Disfruto el movimiento sensual de tus caderas
mientras vagas en tacones por la acera,
tu fina elegancia a don Quijote obsesiona
ingenioso hidalgo por amarte desespera.
Más tú, soberbia, por tus encantos vanidosa,
subestimas al joven que te ofrece una rosa
y aprecias al galán que te imagina desnuda…
Engañada, vas de aventura, en aventura,
hermosa princesa, a mis ojos desventura,
te ofreces al mejor postor de tu cintura,
mientras yo, -obsesionado de la luna-
espero tu tropiezo en mi escasa fortuna.
Disfruto ver tu tersa cabellera al viento,
ese escote de tu espalda y de tus senos,
ese ajustado jean que exhibe tu trasero
excitante a los ojos de los hombres obscenos.
Disfruto el movimiento sensual de tus caderas
mientras vagas en tacones por la acera,
tu fina elegancia a don Quijote obsesiona
ingenioso hidalgo por amarte desespera.
Más tú, soberbia, por tus encantos vanidosa,
subestimas al joven que te ofrece una rosa
y aprecias al galán que te imagina desnuda…
Engañada, vas de aventura, en aventura,
hermosa princesa, a mis ojos desventura,
te ofreces al mejor postor de tu cintura,
mientras yo, -obsesionado de la luna-
espero tu tropiezo en mi escasa fortuna.