Eladio Trigo
Poeta fiel al portal
LIBRE DE TI.
Tus palabras de ayer olvidadas, hoy son, dejaste
de darme de beber y marchitaste la flor, encallado
mi ser, tus lianas ya no son mi salvación, cual tu
cárdena ausencia, es la esencia desterrada, y mi
resaca aturdida, en mi mente dejaron de ser puñaladas.
Disimulo mis heridas, pero mis ojos un libro
abierto son, en ellos se pueden leer el vacío de
mi sinrazón, llegar hala ultima pagina y cerrar
los surcos del pasado es mi suspiro, anhelado.
Como sobrellevar la raíz de un árbol muerto,
cuando en mi desnudo cuerpo las cantáridas
que amasabas en tu voz, le producían yagas
a mis sentimientos de agonías y lamentos.
Llegara mi paz, con guedeja y gravedad derivare
abrevando este deseo hacia a mi alma, esquelas
que plasmare esbozando mi calma, viajaran
por mares, desiertos y senderos, llegando al cielo.
Aguardare o vagare, esperando la caída de los
mustios ramajes que, como la desganada muerte
tu me dejaste, rumiare alaridos de alborozo y con
exaltación, el mundo renacerá en mi corazón.
Las candelas con su fuego en mi, penetraran, y
flemáticamente un sarmentoso alivio en mi crecerá,
ya nunca nada mas, será igual que ayer, el amor,
volvera a ser amor, la vida libertad, y yo, ya no serás tú,
seré lo que perdí, seré simplemente, yo.
Eladio Trigo.
14.10.06
Tus palabras de ayer olvidadas, hoy son, dejaste
de darme de beber y marchitaste la flor, encallado
mi ser, tus lianas ya no son mi salvación, cual tu
cárdena ausencia, es la esencia desterrada, y mi
resaca aturdida, en mi mente dejaron de ser puñaladas.
Disimulo mis heridas, pero mis ojos un libro
abierto son, en ellos se pueden leer el vacío de
mi sinrazón, llegar hala ultima pagina y cerrar
los surcos del pasado es mi suspiro, anhelado.
Como sobrellevar la raíz de un árbol muerto,
cuando en mi desnudo cuerpo las cantáridas
que amasabas en tu voz, le producían yagas
a mis sentimientos de agonías y lamentos.
Llegara mi paz, con guedeja y gravedad derivare
abrevando este deseo hacia a mi alma, esquelas
que plasmare esbozando mi calma, viajaran
por mares, desiertos y senderos, llegando al cielo.
Aguardare o vagare, esperando la caída de los
mustios ramajes que, como la desganada muerte
tu me dejaste, rumiare alaridos de alborozo y con
exaltación, el mundo renacerá en mi corazón.
Las candelas con su fuego en mi, penetraran, y
flemáticamente un sarmentoso alivio en mi crecerá,
ya nunca nada mas, será igual que ayer, el amor,
volvera a ser amor, la vida libertad, y yo, ya no serás tú,
seré lo que perdí, seré simplemente, yo.
Eladio Trigo.
14.10.06