Lienzos sin identidad

Víctor Mileo

Poeta adicto al portal
Dentro de tu cuadro está el instante congelado de tu belleza,
esa mirada ambiciosa que te llevó a pudrir todo traje pintado en el disimulo,
se comía la competencia en el invierno maniquí de los reproches.
Rebeca diosa de Manderley.
Tejedora de hiladas marionetas.
El arte del fuego coció cuerpos de cerámica con la indolencia
Crepitando como palomitas en las manos de los alfareros.
Tritón te encontró en las fauces profundas del odio hundida en el tuyo.
En esa mansión de sangre y hielo
te forjaste la capa del pábulo necio de tu memoria,
las llamas trepan por el marco engullen tu rostro hacen de las formas una jauría de lobos encendidos comiéndose los telares, los techos, las paredes.
Manderley no volverá a ser lo mismo pero entre sus ruinas nace un idilio de renovación e inocencia
que migra como lienzos sin identidad.






Reservados todos los derechos©
 
Última edición:
Dentro de tu cuadro está el instante congelado de tu belleza,
esa mirada ambiciosa que te llevó a pudrir todo traje pintado en el disimulo,
se comía la competencia en el invierno maniquí de los reproches.
Rebeca diosa de Manderley.
Tejedora de hiladas marionetas.
El arte del fuego coció cuerpos de cerámica con la indolencia
Crepitando como palomitas en las manos de los alfareros.
Tritón te encontró en las fauces profundas del odio hundida en el tuyo.
En esa mansión de sangre y hielo
te forjaste la capa del pábulo necio de tu memoria,
las llamas trepan por el marco engullen tu rostro hacen de las formas una jauría de lobos encendidos comiéndose los telares, los techos, las paredes.
Manderley no volverá a ser lo mismo pero entre sus ruinas nace un idilio de renovación e inocencia
que migra como lienzos sin identidad.
revelador poema, muy acogedor, grato leerte
 
Dentro de tu cuadro está el instante congelado de tu belleza,
esa mirada ambiciosa que te llevó a pudrir todo traje pintado en el disimulo,
se comía la competencia en el invierno maniquí de los reproches.
Rebeca diosa de Manderley.
Tejedora de hiladas marionetas.
El arte del fuego coció cuerpos de cerámica con la indolencia
Crepitando como palomitas en las manos de los alfareros.
Tritón te encontró en las fauces profundas del odio hundida en el tuyo.
En esa mansión de sangre y hielo
te forjaste la capa del pábulo necio de tu memoria,
las llamas trepan por el marco engullen tu rostro hacen de las formas una jauría de lobos encendidos comiéndose los telares, los techos, las paredes.
Manderley no volverá a ser lo mismo pero entre sus ruinas nace un idilio de renovación e inocencia
que migra como lienzos sin identidad.
Interesante tu poema de principio a fin, envuelve tu arte poético, un gusto disfrutar de tu poesía, saludos cordiales.
 
Dentro de tu cuadro está el instante congelado de tu belleza,
esa mirada ambiciosa que te llevó a pudrir todo traje pintado en el disimulo,
se comía la competencia en el invierno maniquí de los reproches.
Rebeca diosa de Manderley.
Tejedora de hiladas marionetas.
El arte del fuego coció cuerpos de cerámica con la indolencia
Crepitando como palomitas en las manos de los alfareros.
Tritón te encontró en las fauces profundas del odio hundida en el tuyo.
En esa mansión de sangre y hielo
te forjaste la capa del pábulo necio de tu memoria,
las llamas trepan por el marco engullen tu rostro hacen de las formas una jauría de lobos encendidos comiéndose los telares, los techos, las paredes.
Manderley no volverá a ser lo mismo pero entre sus ruinas nace un idilio de renovación e inocencia
que migra como lienzos sin identidad.
Belleza y talento en tus letras y aunque desconozco algunos terminos del poema me ha gustado mucho tu hermosa escritura. Un saludo Victor. Paco.
 
Dentro de tu cuadro está el instante congelado de tu belleza,
esa mirada ambiciosa que te llevó a pudrir todo traje pintado en el disimulo,
se comía la competencia en el invierno maniquí de los reproches.
Rebeca diosa de Manderley.
Tejedora de hiladas marionetas.
El arte del fuego coció cuerpos de cerámica con la indolencia
Crepitando como palomitas en las manos de los alfareros.
Tritón te encontró en las fauces profundas del odio hundida en el tuyo.
En esa mansión de sangre y hielo
te forjaste la capa del pábulo necio de tu memoria,
las llamas trepan por el marco engullen tu rostro hacen de las formas una jauría de lobos encendidos comiéndose los telares, los techos, las paredes.
Manderley no volverá a ser lo mismo pero entre sus ruinas nace un idilio de renovación e inocencia
que migra como lienzos sin identidad.






Reservados todos los derechos©
Acogedor poema donde el amor se extiende como una materia
prendida de laminas unicas. felicidades por las intuiciones
aportadas que mejoran la quietud sincera y mantenida.
felicidades. luzyabsenta. magnifico.
 

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