Como nuevos fulgores de los anhelos,
contigo en las Cordilleras de juegos,
y por esas puertas abiertas a los horizontes,
entre los vientos que corren con un finísimo perfume de la libertad…
y ligeras las gacelas, saltando por esas ramas de la ciudad,
y ligerísimos esos duendes que se reúnen en los cirros.