Límbico

Orfelunio

Poeta veterano en el portal





Límbico

Por más que mordaza
se esfuerce en dureza,
el camino es la caza
y la vida la pieza.

Si fuera volante
la espada que pesa,
se alejara distante
lo que dista la presa,
por ser cabalgante
si el hambre no cesa.

Me inclino a Tidos,
el dios de toda tez,
que guerrea con el Midos,
otros dios de la idiotez.

En los Tufos sufridos,
que son dioses de hez,
con su mácula heridos,
resoplan bufidos
sobre toda rojez.

Alguien me sigue desde las sombras
en vacuas médulas sangrantes;
me persiguen puñales con sus robras
para darme su presente delirante.

Si me escapo siempre encuentran
el sendero corredor desafiante,
que atisban lo ojos que nos muestran
el deseo del dios Ido rutilante.


Reconocí al peregrino
vestido de negro;
iba con sus cruces y rosarios,
con sus rezos y conchas
con sus mil escapularios.

Desperté en la brisa desierta,
y con la lente del sol, las hojas secas,
conseguí hacer calor
que era la luz que me alimenta.

No me mira la agonía
ni me ve de rey infante;
si me viera en ese día,
sería el Dios de la autoría
el esclavo ser triunfante,
que hizo escala en la isla
donde el limbo vaga errante.

 
Unos curiosos versos que no conocía en esta estructura, me gustaron.
Felicidades.


Muchas gracias por tu comentario. El Dios de la autoría va en mayúscula para diferenciarlo de otros dioses, (a los que yo llamo menores) fruto del descontento humano ante determinados sucesos como el de la muerte; siendo el Dios con mayúscula el propio hombre, imagen y semejanza de sí mismo, no de un dios que nace de su imaginación.

Un abrazo Antonio
 





Límbico

Por más que mordaza
se esfuerce en dureza,
el camino es la caza
y la vida la pieza.

Si fuera volante
la espada que pesa,
se alejara distante
lo que dista la presa,
por ser cabalgante
si el hambre no cesa.

Me inclino a Tidos,
el dios de toda tez,
que guerrea con el Midos,
otros dios de la idiotez.

En los Tufos sufridos,
que son dioses de hez,
con su mácula heridos,
resoplan bufidos
sobre toda rojez.

Alguien me sigue desde las sombras
en vacuas médulas sangrantes;
me persiguen puñales con sus robras
para darme su presente delirante.

Si me escapo siempre encuentran
el sendero corredor desafiante,
que atisban lo ojos que nos muestran
el deseo del dios Ido rutilante.


Reconocí al peregrino
vestido de negro;
iba con sus cruces y rosarios,
con sus rezos y conchas
con sus mil escapularios.

Desperté en la brisa desierta,
y con la lente del sol, las hojas secas,
conseguí hacer calor
que era la luz que me alimenta.

No me mira la agonía
ni me ve de rey infante;
si me viera en ese día,
sería el Dios de la autoría
el esclavo ser triunfante,
que hizo escala en la isla
donde el limbo vaga errante.



Limbo errante, secuencia del caminar humano ante la lucha y la creacion de un pantalla: dios que hace memoria. Y asi la exclavitud sigue, siendo el sentimiento olvido de descuelgues de dias. El hombre en este holocausto donde tan solo hay reclamos. Sensaciones extremas al leerte. felicidades. luzyabsenta
 
Limbo errante, secuencia del caminar humano ante la lucha y la creacion de un pantalla: dios que hace memoria. Y asi la exclavitud sigue, siendo el sentimiento olvido de descuelgues de dias. El hombre en este holocausto donde tan solo hay reclamos. Sensaciones extremas al leerte. felicidades. luzyabsenta

Muchas gracias LUZYABSENTA, por tu comentario. Un abrazo
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba