Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Sibilinas historias doblegaban tu nombre
hasta hacerlo pan duro,
hambre para mañana,
sed de vastas vocales.
En ellas se narraba la miseria
que sufren cementerios,
con el aliento intacto,
con huéspedes que cumplen siempre con sus horarios.
En ellos penetraste
como sombra maciza,
como recuerdo infame,
como en boca de todos
se diluyó tu voz.
Hay palabras que nunca pronunciaste,
y que desde el silencio se pueden contemplar,
no fuiste lo que eres,
solo un manto de ojos puede ponerle fin a los espejos.
Desde todos los ángulos,
emitiste reflejos,
como la cristalina gravedad
que separa sin fuerza la distancia.
hasta hacerlo pan duro,
hambre para mañana,
sed de vastas vocales.
En ellas se narraba la miseria
que sufren cementerios,
con el aliento intacto,
con huéspedes que cumplen siempre con sus horarios.
En ellos penetraste
como sombra maciza,
como recuerdo infame,
como en boca de todos
se diluyó tu voz.
Hay palabras que nunca pronunciaste,
y que desde el silencio se pueden contemplar,
no fuiste lo que eres,
solo un manto de ojos puede ponerle fin a los espejos.
Desde todos los ángulos,
emitiste reflejos,
como la cristalina gravedad
que separa sin fuerza la distancia.