Escuchadme,bien, amigos,
en la amistad y en amores
no hay lacayos ni señores
mas tampoco hay enemigos.
Dios y el cielo son testigos
que en el sueño que viví
siempre amada me sentí.
Quien en amores engaña
es reo de su patraña,
limosnas jamás pedí.
Si hacéis burla del amor
pagareis vuestros pecados,
os sentiréis desdichados
recordando su candor.
El que mata a un ruiseñor
ya nunca tendrá consuelo
vivirá un perpetuo duelo
con el dolor de su ausencia
¡Mendigará por clemencia
limosna del mismo cielo!
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