Víctor Mileo
Poeta adicto al portal
Limosnas ácidas en el centro de la mano, una llaga se formó al dársela y supuraban extramuros de hedo nía callosa. Mil angelitos agitanados violaban el éxtasis de la madre en el dormitorio. Y aspiraba el gozo de mil éxtasis desencajados del lirio y jazmín, que llevaban a su portal doce cobradores del frac con doce denuncias. Una hermosura de niño gitano nació nueve meses después, con un áurea de desahuciado escrito en su frente y defenestrado como terrorista y cachorro de okupas, parado de larga duración y vago autóctono, españolito de veinte años después. Cómo explicarles que era un dios estrellado, buscando su estrella en un bazar de oriente?
Reservados todos los derechos©
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