GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
La línea mágica
que separa el cielo de la tierra
fue trazada con un arte minucioso
donde la luz
empieza a perderse
entre las sombras.
La línea invisible
que separa el bien del mal
fue pergeñada por leyes divinas,
tan exactas
que nadie sabe
cuándo las cruza.
La línea prosódica
que separa lo sensual de lo escatológico
no responde a ningún teorema,
aparece
cuando el cuerpo entiende
antes que la palabra.
Tal vez no haya líneas,
solo la urgencia
de cruzar lo invisible
sin saber
si fue cielo,
ley,
o deseo.
G.G.G.
MAYO/2026