Abrahám Emilio
Emilio.
Es la noche amarilla
como la margarita deshojada,
como la perla que brilla
en cada luz de madrugada;
es noche y serenata
para amar, llorar y hacer la cantata.
Pues es noche y de crepúsculo
se siente emoción en cada sentido,
en el alma y cada músculo
por cada tic nervioso y el zumbido
en la vida como una adivinanza,
¡noche!, mi gran esperanza.
La noche, mi consuelo,
mi amiga triste y mi peor rival;
mi alma es el azul cielo
y la noche ¡amor de dulce panal!
es aquella una espiga
hecho de un llanto de clamor e intriga.
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Anthony Acosta Pérez
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