Littera
Poeta asiduo al portal
La Luna exorna el cielo
de una luz prefulgente
que aquella otra miente
del leonado ocelo.
La mar, en su desvelo,
bate con fuerza ardiente
la faz del cabo inciente,
que se duele sin duelo.
Álzase recio y grave
quien presta la esperanza
a la exánime nave,
y espira en lontananza
el euro etéreo y suave
con libertad y holganza.
En cuanto el ojo alcanza
late la poesía
y reina la armonía.