jhon mario agamez castro
Poeta recién llegado
Nos agarramos del zócalo
Que sostienen nuestros cuerpos
Y cerramos con dorado lazo,
el volumen de nuestro querer abierto.
Corrí alrededor de tus caderas,
Me amarre a tu cintura y descanse en ella,
Besé tú curvada silueta
y anclé en mis adentros, tu esencia entera.
La vida palpitó del amor
Qué nos profesabamos con suma entereza.
Y el capricho de los días,
Nos regó en el pecho camelias.
Camine de sol a sol
Por la sonrisa que te brota,
Soñé de mundo a mundo
Por el amor que sale de tu boca.
Te espero como vela con la llama encendida,
Hasta que el fogaje de la esperanza,
mi cuerpo extinga.
Y te alejaras como globo llevado por el viento.
Y no te podré hablar, si no en mis pensamientos.
Que sostienen nuestros cuerpos
Y cerramos con dorado lazo,
el volumen de nuestro querer abierto.
Corrí alrededor de tus caderas,
Me amarre a tu cintura y descanse en ella,
Besé tú curvada silueta
y anclé en mis adentros, tu esencia entera.
La vida palpitó del amor
Qué nos profesabamos con suma entereza.
Y el capricho de los días,
Nos regó en el pecho camelias.
Camine de sol a sol
Por la sonrisa que te brota,
Soñé de mundo a mundo
Por el amor que sale de tu boca.
Te espero como vela con la llama encendida,
Hasta que el fogaje de la esperanza,
mi cuerpo extinga.
Y te alejaras como globo llevado por el viento.
Y no te podré hablar, si no en mis pensamientos.
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