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Llamad a vuestras hadas con su majestuosidad sus venas son el licor de sus sueños, allí dónde los labios y sus brillantes ojos son el mundo abierto hacia las flores. El mundo se hace en las alas, se hace su luz en una dorada circunstancia para ver soñar al alba. Entre sus ventanas destapan a su mirada, que llega a calmar su aliento en su penetrante aventura. Por eso princesa de las hadas mira a los besos soñar, dejando que las palabras lleguen para alcanzar su vitalidad, es como alcanzar a cada punto de una luz desde cada estrella imaginando que se verá desde el cielo, por eso haz que los sueños se hagan en la rima sin soledad, reflejándose cada obra ciñéndose a cada maestría, por eso haced de vuestras alas la libertad porque ellas vuelan para alcanzar la paz, dejad que los deseos sean la inspiración de cada instrumento musical que no empaña al nombre que se pone entre cada sonrisa, vuestras hadas hacen volar a la imaginación, pues entre su color se vuelve soñador el mundo, por eso permítame princesa dejad que cada rincón sea el latir de un esplendor que llame a su nombre desde cada parte de su razón y que vivan los aplausos que se hagan escuchar en el himno de vuestro corazón, que la razón no tenga que temer a su respuesta porque en vuestro intimo valle de las lágrimas están los sentimientos que recorren cada acción de ver el perdón que vuela y vuela para hacer al sol de color y que este vuele con todo su esplendor, por eso llamad a cada bendición que nos haga mirar más allá de un cielo que nace abiertamente para conservar sus besos en la misma ilusión en el amor y cariño que solo nuestra ilusión puede hacer pensar en la suerte de querer y ser queridos en cada recuerdo en cada latido.