ROBOT SANGRANTE
Poeta recién llegado
Esa vieja mansión
se me figura un rostro.
Mirándome por sus ventanas
como aquel que quiere algo.
Su boca abierta y profunda,
con gusto me saborea.
Vanidosa de mostrarme
su belleza arrebatada.
Telúricamente fluyen
vapores contenidos,
flotan en el ambiente
manso y narcótico.
Recuerdos desposeídos,
nacen y mueren
por las esquinas.
Grietas del tiempo.
Se hacen niños de cuero.
Añoran el olor a caldo,
el calor forjado a diario
de los errores y los aciertos.
No quieren nada
son reflejos del río,
caducos como el rocío.
Profetas de un nacimiento.
se me figura un rostro.
Mirándome por sus ventanas
como aquel que quiere algo.
Su boca abierta y profunda,
con gusto me saborea.
Vanidosa de mostrarme
su belleza arrebatada.
Telúricamente fluyen
vapores contenidos,
flotan en el ambiente
manso y narcótico.
Recuerdos desposeídos,
nacen y mueren
por las esquinas.
Grietas del tiempo.
Se hacen niños de cuero.
Añoran el olor a caldo,
el calor forjado a diario
de los errores y los aciertos.
No quieren nada
son reflejos del río,
caducos como el rocío.
Profetas de un nacimiento.