ojicafes
Poeta que considera el portal su segunda casa
Llámame.
Llámame por el nombre que cruce tu mente
Ven a decirme lo que ves en mí que no conozco.
Llama por mi nombre a las cosas sin nombre.
Pregúntale a una gitana mi suerte
dime lo que sabe a la hora en que se oficie la misa por mi muerte.
Un cortejo fúnebre de hormigas pasa frente mis ojos
en la carrosa descansan alas de mariposas.
Polvo y saliva enjaguan sus manos, húmeda sal corre descalza.
Veneno de uva sangran heridas
una araña urticante roza mi espalda.
¿En dónde se compensarán las almas
que sembraron semillas y se las comieron las ratas?
¿De qué tumulto se sueños se llenará el vacío?
Un desorden de escarabajos se despista,
corren sin que alguien las persiga
temen comerse las letras del miedo.
Inquietas neuronas bregan escrupulosas
indecibles balbuceos se masturban de adrenalina
enmudecido silencio grita falsedades
la verdad interior clama luz en los albores con días sin lunas.
Geber Humberto Pérez Ulín.
Llámame por el nombre que cruce tu mente
Ven a decirme lo que ves en mí que no conozco.
Llama por mi nombre a las cosas sin nombre.
Pregúntale a una gitana mi suerte
dime lo que sabe a la hora en que se oficie la misa por mi muerte.
Un cortejo fúnebre de hormigas pasa frente mis ojos
en la carrosa descansan alas de mariposas.
Polvo y saliva enjaguan sus manos, húmeda sal corre descalza.
Veneno de uva sangran heridas
una araña urticante roza mi espalda.
¿En dónde se compensarán las almas
que sembraron semillas y se las comieron las ratas?
¿De qué tumulto se sueños se llenará el vacío?
Un desorden de escarabajos se despista,
corren sin que alguien las persiga
temen comerse las letras del miedo.
Inquietas neuronas bregan escrupulosas
indecibles balbuceos se masturban de adrenalina
enmudecido silencio grita falsedades
la verdad interior clama luz en los albores con días sin lunas.
Geber Humberto Pérez Ulín.